¿Quién dijo que el thrash metal estaba en el ataúd esperando su entierro? Sacred Reich vuelve más vivos que nunca, tambor acechador incluido. Eduardo Baldo entra oficialmente en el círculo tribal más salvaje tras la silenciosa huida de Dave McClain. Y a juzgar por la electricidad estática que dejó en la última gira europea, esto no es el típico fichaje de emergencia. Esto es, señores, el preludio punk a un asalto sin anestesia. ¿Será Brasil la nueva mina de oro del metal? La respuesta golpea en la caja de Baldo.
Sacred Reich: nuevo baterista, vieja esencia y el doble golpe en la mesa
¿Quién apostaba por Sacred Reich tras el brusco adiós de McClain? Pocos, lo admito. Pero la banda estadounidense ha jugado sus cartas con una elegancia brutal y un toque de callejón bravo: tras testear a Eduardo Baldo durante la gira junto a Hatebreed, el grupo ni se lo pensó. “El tipo encaja como un guante de cuero y ni suda”, podría decir cualquier fan desde el pogo virtual. El comunicado en redes fue puro espíritu de hermandad: se les nota con ganas de quemar escenarios y, sobre todo, de dejar claro que el groove no se hereda, se transpira.
Para más cachondeo del destino, el anuncio llega el día del cumpleaños de Baldo. Vamos, que la energía positiva le iba a llegar hasta por WhatsApp. La comunidad metalera, por supuesto, se lanzó a felicitarle a golpe de emojis de batería y llamas. Poca broma: el “hype” está servidito.
Bases de acero: ¿qué trae Baldo a la banda?
La pregunta retumba: ¿qué puede aportar Eduardo Baldo a una maquinaria sónica con décadas de rugido? De entrada, sangre nueva y ese sabor latino que, en el thrash, nunca viene mal. Si en los directos recientes el tipo ya se ganó los aplausos, ahora tendrá tiempo para dejar su huella en estudio. Ojo, que no hablamos solo de técnica; lo que Sacred Reich busca —y Baldo pone sobre la mesa— es garra, actitud, el veneno rítmico que separa a un batería correcto de un titán del escenario.
“Estamos deseando seguir golpeando con su estilo, potencia y energía. ¡Bienvenido a la familia!”
‘Into The Abyss’: la gran apuesta tras la resurrección
El movimiento de piezas no ha cortado la ambición del grupo, ni de lejos. Mientras la competencia envejece, Sacred Reich perfila lo que puede ser su álbum más bestia en años. ‘Into The Abyss’, que ahora mismo está saliendo del horno de la mezcla, promete batalla campal para la primavera de 2026 vía Metal Blade Records. ¿Expectativas? Altísimas. Demasiado, quizá. No olvidemos que ‘Awakening’ (2019) rompió 23 años de silencio y no dejó indiferente a (casi) nadie.
Si eres de los que pensabas que después de este terremoto interno habría que esperar sentados: te equivocas. La agenda para 2026 incluye gira europea en verano junto a promesas de temblores en directo y una certeza inquebrantable: Sacred Reich va a muerte por la sorpresa, el músculo y la contundencia en cada riff.
El metal no pide permiso, solo más volumen
¿La mejor parte de todo esto? El círculo se cierra y la rueda sigue girando. Sacred Reich ha sabido maniobrar en la tormenta. Da igual quién se haya ido, aquí manda el instinto. Lo único que queda es esperar a que puesen la primera nota del nuevo álbum, sentir el bajo como un latigazo y ver si Baldo se gana el derecho a gritar “yo ya soy del clan”.
A continuación, el post oficial con el que Sacred Reich puso a internet en ebullición:
Conclusión: Sacred Reich, más salvajes que nunca
El thrash no es un geriátrico de viejas glorias: es un ring donde sobreviven los que nunca bajan el puño. Eduardo Baldo, Sacred Reich y ese impulso que solo los valientes entienden. Que tiemble el 2026, que viene relleno de tralla. Si alguien busca revolución, que mire bien detrás del bombo. Ahí, siempre, late el nuevo corazón del metal.

