¿Estás preparado para ver cómo arde el fin del mundo del metal? Porque Sepultura, leyenda brutal y feroz del planeta, ya ha puesto fecha a su último rugido europeo. Final de juego. Ni encore ni segundas oportunidades. El 9 de agosto de 2026 en Dublín se vivirá una noche que será pura dinamita: la última misa negra europea de Sepultura y, créeme, nadie debería perderse semejante funeral eléctrico. ¿Maldición, nostalgia o liberación? Prepárate para casi tres años de celebración… y despedida.
Adiós legendario: Sepultura dice “hasta nunca” a Europa en Dublín
El eco de “Roots Bloody Roots” retumbará en Europa una vez más. Y será la última. Los iconos brasileños del metal extremo han dejado claro, para que no haya dudas, que ese concierto en la 3Arena de Dublín será su adiós rotundo al viejo continente. No hay vuelta atrás. No habrá gira de reunión dentro de cinco años. El 9 de agosto de 2026 —grábalo en piedra— el continente entero perderá a Sepultura para siempre. Y qué mejor que despedirse junto a otros titanes: Biohazard, Malevolence, Sacred Reich y Crypta. ¿Fiesta de despedida o ceremonia pagana? Depende de cuánto cuerno levantes esa noche.
Teloneros de lujo: la manada y la última batalla
- Biohazard: Nueva York en vena, hardcore directo y sin concesiones.
- Malevolence: La potencia británica que ha arrasado festivales.
- Sacred Reich: Viejos cruzados del thrash, de vuelta para rugir.
- Crypta: Voces cavernosas y groove mortal, la nueva sangre de Brasil.
Una constelación digna del Ragnarök del metal. Eso sí, si eres de esos puristas que aún sueñan con Max e Igor Cavalera aporreando juntos, ve preparando velas porque esta vez el milagro podría estar más cerca que nunca. O no.
Cuarenta años y una gira para la eternidad
Cuatro décadas, mil broncas, traiciones, cambios de piel y toneladas de riffs descomunales. Sepultura nunca fue una banda de broncear trofeos, sino de quemar escenarios. Desde que inició su gira “Celebrating Life Through Death” en 2024, el grupo está quemando cartuchos sin guardarse ni uno. Es la última vuelta al mundo, una montaña rusa sudorosa, hinchada de nostalgia y rabia. Incluso han renovado line-up: tras la fuga relámpago de Eloy Casagrande (ahora aporreando para Slipknot, ni más ni menos), entra el joven prodigio Greyson Nekrutman. Veintitrés años y ya cargando con el peso de la leyenda brasileña. No es poca cosa, ¿eh?
Material inédito cocinándose sin prisas… ni nombres
¿Que si habrá música nueva? Pues sí, pero a la manera Sepultura: sin presiones, sin etiquetas… ni siquiera títulos para los temas. Cuatro canciones recién grabadas al caer en Miami, después del famoso 70000 Tons Of Metal, y todo apunta a un EP que verá la luz en 2026. Sorpresa en los créditos: Nekrutman debutando a las baquetas, pura frescura en la recta final. Pinta a homenaje, sí, pero también a bofetada creativa. El otoño del grupo promete sacar chispas.
El último baile: São Paulo como altar y reunión imposible
Ahora, la verdadera pregunta: ¿cómo termina la epopeya Sepultura? La respuesta huele a pólvora y redención. Andreas Kisser sueña en grande: quiere que el concierto final en octubre de 2026, en su ciudad natal de São Paulo, sea una orgía sonora de viejas y nuevas guardias. Sí, con los Cavalera (Max e Igor), con Jairo, Eloy, Jean, Roy… Una jam colosal para cerrar el círculo. Aunque, seamos honestos, si los resentimientos se interponen, la fiesta se hará igual. ¿Reencuentro apoteósico o cada uno por su lado? El morbo está servido, y el público, frotándose las manos.
Un disco en vivo para sellar la leyenda
Y como guinda del ataúd: Sepultura está grabando cada noche de la gira. 40 canciones, 40 ciudades diferentes, para un disco en directo que será un mosaico sudoroso de recuerdos y épica. Un viaje sonoro de Belo Horizonte a Finlandia, un testamento feroz a una historia que no se repite ni se imita.
¿Final de una era… o renacimiento del mito?
La industria cambiará, los festivales mutarán, pero la sombra abrasadora de Sepultura seguirá pesando como plomo. ¿Tristeza? Más bien orgullo feroz. Porque no todas las bandas eligen su final y menos aún lo celebran con semejante explosión de honestidad y bravura. Nos guste o no: Europa verá por última vez a esos “bárbaros” y después, solo quedará la memoria.
Así que, si has sentido alguna vez el suelo vibrar bajo tus botas con un riff de Sepultura, ya sabes: esta vez no hay excusas ni segundas oportunidades. Dublin, agosto 2026. El ritual comienza y acaba allí.
Los sobrevivientes tendrán historias que contar. Y los que falten… simplemente no entenderán de qué va esto.




