Sleep Token: un nuevo enfoque audaz que revela su verdadero yo en Even In Arcadia

¿Sleep Token ha decidido desvelar su enigma? Su nuevo disco, Even In Arcadia, parece indicar que el grupo apuesta más que nunca por abrirse y tomar riesgos. ¿Será este un acierto o un desliz para sus seguidores más fieles?

Escalando hacia una intensa apertura

Look To Windward da inicio a este misterioso álbum, y vaya inicio. Con sus casi ocho minutos de duración, el tema mezcla orquestaciones majestuosas, riffs que parecen surgir de abismos infinitos, y un ritmo que coquetea con lo chiptune. Un arranque que marca el tono: un caminar en la cuerda floja entre lo grandioso y lo inquietante.

Emergence, primer sencillo del disco, amplifica ese rumbo ecléctico. La canción entrelaza una voz robotizada, un groove que evoca el trap, y un saxofón hipnótico ejecutado por Gabi de Bilmuri. Un crescendo que mezcla electrónica y emoción a partes iguales. Luego, Past Self trae un respiro: sintetizadores minimalistas y una fragilidad dramática, rozando la ruptura emocional.

Navegando hacia el público masivo

Con Dangerous, Sleep Token da un paso atrevido hacia la experimentación pop. Un tema suave, con un ritmo que recuerda a un R&B contemporáneo lleno de sensualidad, casi como si George Michael hubiese nacido en la era de TikTok. Esta audaz convergencia sigue con Caramel, rompiendo charts por doquier. Vessel, el líder del grupo, expone una confesión brutalmente honesta: «Supongo que eso es lo que pasa cuando intentas ocultarte bajo los reflectores». Menos oculto que en el pasado, Sleep Token se muestra aquí vulnerable, casi desnudo de su misticismo tradicional.

Even In Arcadia es un track que encapsula bien la tensión del álbum. Su núcleo es un piano que parece salido de una película, rodeado de cuerdas que evocan drama, creciendo en intensidad sin llegar a detonar por completo. ¿Un Edén imperfecto, quizá?

Un épico y novedoso final

El tramo final del álbum retoma pasajes más metaleros. Con Provider, se adentra en una versión paródica del R&B, mientras que Gethsemane sorprende con sonidos funk que, aunque extraños, resultan efectivos. Sin embargo, es Infinite Baths quien cierra este viaje con un épico y brutal final: coros de gospel, teclados etéreos, culminando en un estallido sonoro inédito para la banda. Recuerdos de Pink Floyd flotan en el aire, como si revisitaran Shine On You Crazy Diamond pero bajo una nueva y maliciosa luz.

Un álbum sincero, aunque divisivo

Even In Arcadia no es una colección de sencillos instantáneos, ni una continuación de Take Me Back To Eden. Es un testamento complejo, imperfecto, pero ferozmente honesto. Sleep Token se desnuda aquí, exponiendo sus dudas y pasiones más crudas. Algunos de sus seguidores iniciales pueden sentirse desorientados, pero para otros, este disco abre puertas hacia un nuevo reconocimiento.

Programado para salir el 9 de mayo bajo RCA Records, Even In Arcadia es un paso más en la ascendente carrera de los británicos Sleep Token. ¿Podemos seguir ignorándolos? Parece que no.

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