¿Puede el deathcore aún escandalizar? Whitechapel está aquí para dejarlo claro y gritarlo a la cara del mundo: sí, y con contundencia demencial. “Prisoner 666” irrumpe como un disparo oscuro en la escena y recuerda a todos que el metal extremo no ha muerto ni se ha domesticado, pese a lo que digan los modernos de Spotify y los fans del metal “descafeinado”. ¿Listos para sumergirse en la sombra?
Whitechapel desata el caos con “Prisoner 666”: Un himno abrasador para tiempos de humo y dudas
Whitechapel arranca el 2025 con un zarpazo directo al pecho de sus seguidores: el videoclip de “Prisoner 666” no solo es un apocalipsis visual, sino la introducción perfecta a su álbum Hymns In Dissonance. Desde su primer riff, este tema te arrastra sin piedad a un abismo de riffs sanguinarios y atmósferas podridas, donde la furia y el relato oscuro se dan de la mano. Porque sí, en el deathcore también caben las historias, no solo el headbanging.
Según Phil Bozeman (sí, el tipo que parece salido de tus peores pesadillas), la canción huele a vuelta a las raíces, a suciedad, a los años cuando el grupo era sinónimo de caos puro. ¿La trama? Una historia al límite: el último hijo del “Padre de la Mentira” se rebela, quema su propia fe, y decide entregarse a Satán. Sí, a Satán, sin filtros ni ironías pseudoprogres. Todo envuelto en ese caldo de cultivo que mezcla el sonido primitivo de sus inicios y la madurez tétrica de sus últimos discos.
¿Reminiscencias de “Saw Is The Law” o es puro Whitechapel?
Alex Wade (el guitarrista veterano y cerebro del grupo) reconoce que el arranque de “Prisoner 666” tiene ese regusto a “Saw Is The Law”, pero subido de revoluciones, con un toque más épico y sin perder un ápice de mala leche. Es la antesala perfecta, porque esta bomba de destrucción musical llega justo antes de arrancar la gira americana Rituals Of Hate. Un tour donde prometen escupir el disco entero en la cara del público, acompañados de una artillería de bandas brutales: Bodysnatcher, AngelMaker y Disembodied Tyrant. O sea, un cartel no apto para cardíacos ni para fans con el Spotify envuelto en algodones.
Un 2025 para recordar: ¿el regreso al barro del deathcore?
El ruido no es palabrería vacía: Hymns In Dissonance ha barrido en las listas de rock y metal, y ha vuelto a situar a Whitechapel como referentes, tanto en EE.UU. como en Reino Unido. Es un disco que huele a pólvora y sangre, con la producción justa de suciedad y la suficiente sobriedad para que la brutalidad salga con bisturí, no a lo loco como algunas propuestas random que andan flotando hoy día.
Pero ahí no queda la cosa. Porque Whitechapel ni se duerme ni baja el ritmo: en 2026, saltan el charco para una gira europea junto a los titanes Lorna Shore, Shadow Of Intent y Humanity’s Last Breath. Cuatro fechas en el calendario —de Zurich a Bruselas— que apuntan a ser verdaderos aquelarres, de esos donde la caña y el sudor hacen del recinto una catedral del metal extremo.
La tradición continua: concierto solidario en casa
Como broche final para el año, Whitechapel vuelve a Knoxville, su tierra, para lo que ya es toda una tradición: un concierto benéfico en pleno diciembre. Porque hasta las bestias tienen corazón y saben devolver lo que la tierra les dio.
¿“Prisoner 666”? Metal puro, polémica asegurada
Si hay alguien que dice que el deathcore perdió la chispa, solo tiene que darle play a “Prisoner 666”. Aquí no hay postureo ni medias tintas: es un bofetón que te recuerda por qué Whitechapel siguen siendo imprescindibles para quienes buscan auténtica brutalidad, relato oscuro y una energía que no se compra en TikTok. La polémica, por supuesto, servida: religión, rebelión, fuego y un coqueteo con el mismísimo diablo. Nada nuevo bajo el sol, pero aquí revive como si estuviéramos en pleno 2007.
- Gira americana: Rituals Of Hate arrasa con tres bandas demoledoras.
- Europa 2026: Aplastarán escenarios junto a lo más bestia del momento.
- Disco que huele a pólvora: Brutalidad y melodía en perfecto equilibrio.
- Concierto benéfico en casa: Porque sí, hasta en el deathcore hay hueco para la solidaridad.
Y tú, ¿sigues creyendo que el metal extremo no puede reinventarse? Escucha “Prisoner 666”, y luego hablamos. Pero cuidado, que este tema no se limpia fácil del alma ni de los altavoces.




