¿Quién dijo que el rock estaba muerto? Olía a formaldehído, sí, pero ahora despierta apestando a sudor y a rabia. Y no, la revolución no viene de las leyendas de siempre, sino de un crío británico que carga una guitarra y mucho, muchísimo descaro. Yungblud le planta fuego a un panorama rockero que llevaba años funcionando en piloto automático. ¿Está de vuelta la irreverencia? Prepara los tímpanos: aquí huele a gasolina y a cable quemado.
El rock aburrido huele a miedo: Yungblud escupe en la cara del conformismo
Resulta duro pero innegable: lo queramos o no, el corazón del rock ha latido flojo, casi sin ganas, demasiados años. Y a alguien se le han inflado los bemoles. Yungblud, ese tipo que polariza a medio planeta musical, lo suelta sin anestesia: “El género ha sido un muermo porque nadie tenía el valor de pisar el acelerador”. Y cuánta razón, joder. O se quedaban enredados en las telarañas del pasado, revisando los mismos riffs una y otra vez —o, peor aún, bajaban el volumen. Y eso, perdón, no es rock.
¿El diagnóstico? “Muchos tuvieron miedo de chocar contra el muro, de cometer locuras, de volver al rock sin aditivos”, dice Yungblud en una reciente entrevista para Audacy Music. Y reivindica el valor de la irreverencia, ese componente perdido que convirtió al rock de antaño en un animal salvaje. Se nota. Basta ver cómo habla con brillo en los ojos de las tardes atrapado en la tienda de guitarras de su padre, con siete años, rodeado de pegamento, madera y olor a metal electrificado. “Es como volver a casa”, suelta. Y se entiende: para él, el rock no es solo ruido, es infancia, es hambre de guerra, es carne quemada en directo.
Entre hogueras y colaboraciones: la polémica nunca descansa
El viaje de Yungblud no es de esos de alfombra roja y vítores cómodos; lo suyo han sido piedras y lodo desde el principio. ¿Intrusismo generacional? ¿Sacrilegio rockero? Da igual. Este 2025, nadie puede ignorar su nombre. Su reciente homenaje a Ozzy Osbourne en los MTV VMAs desató un auténtico incendio: mientras algunos aplaudían el gesto, los Hermanos Hawkins de The Darkness se lanzaron al cuello con dentadura de tiburón. Pero Yungblud sigue recto, sin mirar las balas: “James Hetfield jamás perdería el tiempo en un beef con un chaval. Los que ladren, que sigan ladrando. Lo hacen porque necesitan que se hable de ellos. Fin.”
Por si quedaban dudas de la simbiosis con la vieja guardia, ojo al dato: la relación con la familia Osbourne creció tras rodar el videoclip de The Funeral. Ozzy, ni corto ni perezoso, le regaló su famosa cruz junto a un consejo digno de leyenda: “No te traiciones jamás. Sé tú mismo. El respeto vendrá después.” Eso es oro puro en el rock, aunque lo entiendas veinte años después.
Colaboraciones con historia: Aerosmith se une a la fiesta
Lo de Yungblud no es solo actitud: también sabe moverse en los escenarios que importan. Tras el revuelo en los VMAs, se metió al estudio con dos tótems del rock estadounidense: Joe Perry y Steven Tyler. Resultado: un EP a punto de llegar, titulado One More Time, y previsto para el 21 de noviembre. El single inaugural, My Only Angel, nació casi por accidente, en una de esas sesiones de madrugada que huelen a whisky, sudor y genialidad. Pero la joya del disco, dicen, será la nueva versión de Back In The Saddle. Atención al hype: cinco temas que prometen explotar más de una expectativa y hacer crujir a los puretas.
Gira mundial y debates en llamas: el rock vuelve a ser incómodo
Mientras tanto, Yungblud acaba de encender la mecha en Europa y prepara sus maletas para asaltar América del Norte. Gira de esas en las que nada está controlado. El disco Idols no ha dejado indiferente a nadie: para algunos, es la inyección de adrenalina que el rock necesitaba; para otros, la última herejía. Pero lo que queda claro —y hasta sus detractores lo reconocen— es que el rock vuelve a levantar ampollas. De eso va la cosa: de romper moldes, de incomodar, de hacer ruido.
- ¿Puede un chaval con piercings y poca vergüenza rescatar a todo un género? La respuesta, en pleno 2025, parece un rotundo “sí”.
- ¿El rock necesitaba volver a oler a peligro? Como decía Lemmy, “el rock no es una postal bonita; es una gresca en un garaje mugriento”.
Así que la pregunta es otra: ¿Estás preparado para que el rock vuelva a arrasar, a sonar feo y desafiante? Si echabas de menos la electricidad que huele a guerra, sigue de cerca a Yungblud. Porque el silencio, en este mundo, solo lo entienden los cobardes. Y lo nuestro —lo tuyo y lo mío— siempre será el ruido.




