¿Te imaginas a Steven Tyler, la voz de los infiernos y los cielos, juntando energía con el huracán británico Yungblud? No es ciencia ficción: Aerosmith vuelve a las trincheras del estudio, trece años después, para enseñarnos cómo se reescribe la leyenda con sangre joven y nervio de estadio. “My Only Angel”, su explosiva criatura, marca no solo el regreso de los de Boston, sino una bofetada a todos los que enterraron al rock demasiado pronto.
Una alianza atómica: Aerosmith + Yungblud
En un mundo donde las resurrecciones del rock suelen ser poco más que nostalgia rentabilizada, Aerosmith opta por el salto al vacío: invita al chico rebelde que le pone electricidad a la Gen Z, Yungblud. El resultado, el EP One More Time —cinco cortes bien picantes— es un manifiesto generacional que pasa de museos y busca pólvora fresca en cada riff, cada verso compartido.
¿Y cómo empieza esto? Con el grito desgarrado de Steven Tyler abriendo “My Only Angel”, de esos que huelen a cuero sudado y whisky barato. Yungblud responde, no como invitado sumiso, sino con furia igualada. Pum, ocurre la magia: una batalla vocal donde ningún ego sale ileso pero el oyente gana. Y, por si faltaba el ingrediente mítico, llega Joe Perry y te escupe un solo que podría incendiar una autopista a medio día de agosto. Se eriza la piel nada más escucharlo.
Así fue el flechazo en el estudio (y fuera)
El caldo de cultivo de este engendro musical vino tras una colaboración en los MTV Video Music Awards, homenajeando, ojo, a un Ozzy Osbourne que sigue marcando el rumbo de las tinieblas. Ahí, frente a decenas de cámaras y millones de ojos, el volcán hizo erupción. Steven Tyler lo recuerda bien: “Tío, apenas comenzamos… y el estudio entero temblaba, era irreal”. Joe Perry lo tiene claro: “Este chaval desprende fuego. Yo lo sentí en la primera toma. No estábamos grabando una canción, estábamos encendiendo dinamita”.
Para Yungblud, lo de codearse con sus ídolos es demasiado incluso para él: “Estoy tocando con quienes creé mi personalidad. He flipado tanto que creo que ni lo asimilaré jamás”. El chico creció soñando con Aerosmith y de pronto comparte micro, sudor y aplausos. Que sí, de película, pero esta vez la película es real.
Un disco, un arte y un fetiche para coleccionistas
La edición física —tanto digital como vinilo limitado— ya puede reservarse, decorada con una portada exclusiva pilotada por Joe Foti para Chrome Hearts. Un caramelo visual con aroma a clásico instantáneo. Basta echar un vistazo al tracklist:
- My Only Angel
- Problems
- Wild Woman
- A Thousand Days
- Back In The Saddle (2025 Mix)
Un set list destinado a incendiar auriculares y pistas de baile. Y sí, la mezcla 2025 de “Back In The Saddle” suena a homenaje pero también a declaración: nunca es tarde para desenfundar la guitarra y montar bronca.
Escucha el rugido del ángel
Si eres de los que decían que el rock está muerto es porque no te han pasado la factura al escuchar esto. Se respira cuero, asfalto, luces parpadeando en la carretera y noches eternas con aroma a rebelión. El futuro del hard rock no va de geriátricos: va de cruces generacionales con explosión garantizada.
¿Fin de ciclo? No, solo es un nuevo asalto
Muchos apostaban que tras la retirada de Aerosmith, la guitarra de Joe Perry y el pulmón volcánico de Steven Tyler quedarían guardados bajo llave. Craso error. “My Only Angel” es el aviso. Los colmillos siguen afilados y, mientras tanto, Yungblud demuestra que hay continuación. Que la antorcha arde, y mucho.
Atentos, porque One More Time no es un adiós sino un puñetazo sobre la mesa. El Rock, con mayúsculas, está dispuesto a volver a escupir fuego. Y si no lo crees, dale al play —o sigue encerrado en tu loop de playlist blanditas. Esto es para los que no le temen al rugido del ángel.




