Justin Hawkins no se calla y responde a las críticas tras sus comentarios sobre Yungblud

¿Quién ha dicho que el rock está muerto? Justin Hawkins, ese frontman camaleónico de The Darkness, ha vuelto a encender la mecha. ¿El motivo? Polémica servida en bandeja tras el “homenaje” a Ozzy Osbourne que protagonizó Yungblud en los MTV VMAs, una performance tan divisiva que nadie quedó indiferente. ¿Estamos ante el fin del espíritu rebelde del género? ¿O simplemente ante una generación abriéndose camino a codazos en pleno prime time?

El homenaje a Ozzy que casi termina en linchamiento (digital, por ahora)

La noche pintaba épica: MTV VMAs, medley homenaje, nombres gordos como Steven Tyler, Joe Perry, Nuno Bettencourt y ese alumno aventajado (o no) llamado Yungblud. Lo que sobre el papel parecía un abrazo al legado de Ozzy Osbourne acabó levantando más cejas que aplausos. La ejecución, el feeling, el look… Para muchos, rock con sabor a microondas. Y Dan Hawkins, guitarra y látigo de The Darkness, no tardó en dejarlo claro: “cínico, nauseabundo y, sobre todo… NULO”. Así, en mayúsculas. Un tuit y se incendió el gallinero.

Pero no todo quedó ahí. Justin, nunca corto de palabras ni de sarcasmo, remató con su sello propio en una jugosa vídeo-reacción. Ni corto ni perezoso, comparó a Yungblud con un “stripper que finge ser rockero” y rajó de la puesta en escena: “Una versión televisada del rock’n’roll, con filtro de Instagram incluido”. Que si se meneaba cual Jim Morrison de imitador barato. Que si los pantalones. Que si la pose. Riffs de cuchillo y sal al gusto. Las redes, para qué negarlo, olieron la sangre y corrieron a hincar el diente.

Justin Hawkins no se calla. Dobla la apuesta y se parte de risa

¿Retirada estratégica? Para nada. Hawkins subió otra vez el volumen desde su canal Justin Hawkins Rides Again en YouTube. Nada de disculpas, al contrario. Dice que la energía de Yungblud le mola, pero –y aquí juega de killer honestidad–, lo suyo suena “al típico rock para tele, vendido y enlatado”. Añade: “Yo también hice el ridículo en su día y me llovieron palos. Así va esto. Si no hay crítica, no hay evolución”.

Sin pelos en la lengua, responde a los que gritan “¡envidia!” por Twitter: “Yungblud es ahora superstar, millones de seguidores, discos por un tubo… Que aguante la crítica como hacemos todos. Y oye, en sus inicios tenía su rollo, algo especial. Pero aún no ha compuesto ese temazo inolvidable. Es mi opinión, aquí queda”. Un zasca constructivo, podríamos decir. O una bendición disfrazada de bofetada…

David Draiman entra en escena: ¿defensa fraternal o bombero del rock?

La tormenta ya era trending topic cuando David Draiman (Disturbed), otro perro viejo, se mojó desde X (antes Twitter). “No pretendía destronar a Ozzy. Le tocó la papeleta imposible: rendir tributo bajo reflector y salió airoso. ¡Dejadle en paz!”. Palo y caricia en el mismo mensaje. Y para encajar el círculo emotivo, Yungblud confesó que conocer a Ozzy fue “un viaje brutal” y que su marcha le dejó tocado. Honestidad, sí. ¿Pero basta para convencer a los carnívoros del rock clásico?

Y como los dioses del caos adoran lo inesperado…

De aquel cruce de cuchillos y likes sale ahora algo casi surrealista: Yungblud y Aerosmith publican My Only Angel, primer single conjunto y avance de un EP, One More Time, que verá la luz el 21 de noviembre. Trece años sin disco y Aerosmith, ahora, ficha al chico polémico para meterse otra vez en estudio. Steven Tyler y Joe Perry coinciden: “Chispa instantánea. Algo pasó, algo diferente”.

Portada exclusiva firmada por Joe Foti para Chrome Hearts, ediciones en digital y vinilo limitado, y una tracklist que mezcla músculo clásico, sangre joven y un aire a batalla generacional bajo el foco mundial. ¿Círculo cerrado? ¿Puente tendido? ¿O puro marketing? Lo cierto: aquí nadie sale ileso y el rock, para bien o para mal, vuelve a estar en boca de todos.

One More Time: Tracklist completo

  1. My Only Angel
  2. Problems
  3. Wild Woman
  4. A Thousand Days
  5. Back In The Saddle (2025 Mix)

¿Se puede criticar en el rock en 2025?

Parece que sí, aunque sangras y revientan las redes. El debate está servido: veteranos frente a nuevas camadas, respeto por el legado, autenticidad versus espectáculo. Hawkins lanza dardos, Yungblud capitaliza críticas y Aerosmith hace su movida. El verdadero vencedor, por contradictorio que suene, es el propio rock. Porque mientras siga escociendo, es que sigue vivo. Guste o no, en este circo nadie se salva de una buena sacudida. Y la audiencia… se relame.

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