¿Puede un gigante de la guitarra como Ritchie Blackmore verse doblegado por la fragilidad humana? A sus 80 años, el legendario artífice de riffs inmortales de Deep Purple y Rainbow hoy lidia con un enemigo más cabrón que cualquier rival musical: la salud. ¿Se terminó la magia en los escenarios o todavía queda pólvora en las manos de Blackmore? Vamos a desenredar la madeja de lo que ocurre realmente y a sacar a relucir la verdad tras las luces apagadas.
Ritchie Blackmore: Cuando el vértigo es más letal que un solo de guitarra
Había una vez noches interminables de distorsión y virtuosismo, donde la Stratocaster rugía como un trueno y Ritchie Blackmore, ese brujo de seis cuerdas, reinaba infalible bajo los focos. Pero el pasado reciente no ha sido un paseo de gloria. Todo se torció durante la última tanda de conciertos de la gira estadounidense de Blackmore’s Night. El guitarrista, junto a Candice Night, tuvo que cancelar cuatro shows cruciales. Motivo: la salud golpeó tan fuerte como un riff de los que te arrancan las entrañas.
Un hotel helado, una noche interminable… y el abismo
Imaginadlo. Un hotel sin calefacción, mantas húmedas cual trapo olvidado, y un ruido infernal golpeando las paredes. No es el guion de una road movie decadente: así fue la noche en la que, de repente, la habitación empezó a girar, el estómago a revolverse y el mundo a desmoronarse. Blackmore vomita una, otra vez, y no puede moverse. Ni levantarse siquiera. El vértigo pegó más duro que un solo de “Highway Star”. ¿El diagnóstico? Un episodio agresivo de vértigo acompañado de migrañas criminales. Y sí, acabó en un hospital, fuera de combate, durante días.
Un cuerpo legendario, demasiadas averías
Pero la cosa no termina ahí. Porque el diablo no viene solo, nunca. El historial médico de Blackmore se pone cada vez más siniestro: hace un par de años, un infarto dejó las arterias marcadas de por vida; la maldita gota no le da tregua —si te piensas que es un dolor de abuelito, pregunta a cualquier rockero con excesos—; la espalda, un infierno constante. Cada articulación chirría como un mástil mal ajustado y los médicos no recomiendan dejar la comodidad de viajar en coche. Aviones, ni hablar. Las giras maratonianas están fuera del menú.
Problemas en la carretera: giras por etapas y vida lenta
Así, con 80 inviernos encima y ese aire de alquimista medieval que siempre le ha acompañado, Blackmore ha tenido que reinventar las reglas del rock and roll para viejos lobos: conciertos solo accesibles en coche, paradas largas, recuperación lenta. Nada de monstruosos tours mundiales como en los años 70. ¿Una retirada definitiva? Eso nunca. Pero fechas nuevas, de momento, ni una a la vista. La vida, ahora mismo, es un tablero de ajedrez donde cada movimiento se decide con cautela y, en cada esquina, acecha otra emboscada de la carne.
¿Y ahora, qué? El futuro es incierto… pero la leyenda sigue intacta
Fans de España y Latinoamérica, agarraros fuerte: el que una leyenda esté momentáneamente fuera de combate no significa que el eco de su música desaparezca. Para algunos, ver a Blackmore plantarse cara a la adversidad es más heavy que un solo de “Smoke on the Water”. Hay quienes dicen que los auténticos héroes son los que, aun enfermos o derrotados, siguen influenciando a generaciones. Quizá, como en las grandes baladas medievales que tanto le gustan, la historia esté lejos de acabar. La llama está débil. Pero la chispa, amigos, aún no se apaga.
¿Moraleja? El rock no perdona, pero tampoco olvida
Un riff puede durar segundos pero la leyenda permanece. Hoy Ritchie Blackmore lucha en otro escenario, con reglas más crueles e implacables. Que nadie se atreva a darlo por enterrado: los viejos magos a veces regresan cuando menos te lo esperas. O, como él mismo diría, “El futuro es incierto, pero mientras una canción siga sonando, no dejaré de luchar”.
¿Qué piensas tú? ¿El retiro definitivo de Blackmore significaría el fin de una era, o solo es el último compás en una sinfonía impredecible?
Déjanos tu opinión y cuéntanos: ¿Cuál es ese solo de Blackmore que llevas tatuado en la memoria? ¿Crees que hay otro guitarrista capaz de recoger su testigo sin hacer el ridículo? El debate, como siempre, está servido.




