Brooks Wackerman confiesa cómo pensó que lo arruinó en sus inicios con Avenged Sevenfold


¿Quién no ha sentido que la ha liado parda justo después de una prueba crucial? Pues esa paranoia también acecha a los grandes del metal. Brooks Wackerman, hoy calienta los parches para Avenged Sevenfold, pero estuvo a un resbalón de automandarse a la cola de parados del rock tras una audición donde su cabeza casi explota de dudas, ansiedad y autoboicot… Sí, hasta las leyendas sudan sangre en las trincheras de la incertidumbre.

Carne de cañón: Wackerman a punto de tirar la toalla

Quizá el relámpago que partió el universo de A7X llegó cuando The Rev se marchó, dejando una sombra imposible de esquivar. Tras la etapa relámpago de Mike Portnoy y el paso zigzagueante de Arin Ilejay, la peña de Orange County andaba buscando a alguien con la chispa, el descaro y el virtuosismo que pedía el trono de la batería. El elegido: Brooks Wackerman. Pero el propio Brooks estaba convencido de haberse estampado de mala manera ya en los primeros compases.

Imagina la escena. Más de una década partiendo baquetas con Bad Religion. Un día, te sientas frente a Avenged Sevenfold y, aunque el debut parece potable, una pequeña cagada en un detalles técnico –ese fill que suena diferente al disco– hace que Zacky Vengeance delate el fallo a Matt Shadows. Matt entra en modo crítico de reality: “Brooks, hazlo igual que la grabación.” Y ahí, en ese chisporroteo de tensión, a Brooks se le apaga la seguridad. El juicio demoledor no venía de fuera. Era su propia mente la que le gritaba: “Lo has jodido. Bye bye, dream.”

Cuando todo da un giro en el segundo asalto

Pero la gloria está reservada para quienes no ceden ante el abismo. Segunda jornada. El ambiente es distinto, los nervios se van desintegrando entre notas, sudor y alguna carcajada. Brooks se entrega y, sin darse cuenta, sucede la magia: la conexión humana, el entendimiento musical crudo y sin máscaras. Esa cena compartida el día anterior ya había hecho mucho más por la banda que mil solos de batería. Y, tras unas baquetas bien sudadas, la pregunta que despeina corazones: “¿Te unes a Avenged Sevenfold?”

El delicado viaje de Avenged Sevenfold tras The Rev

Detrás de la dramática odisea de este fichaje late la herida por la perdida de The Rev. ¿Dejaría el grupo el listón por los suelos? Portnoy hizo temblar la tierra en “Nightmare”, pero aquello fue un romance fugaz, una tormenta sin calma. El nombre de Wackerman ya silbaba en los pasillos de los ensayos, pero aquello de fichar a un punk de Bad Religion, admitámoslo, olía a sacrilegio para los guardianes más recalcitrantes del metalcore.

Fue Arin Ilejay quien se sentó al trono entre 2011 y 2015, trayendo músculo fresco y participando en “Hail To The King”. Pero si algo caracteriza a A7X, es que el conformismo nunca les da de comer. No les bastaba la buena onda, querían peligro, riesgo, jugarse los dientes en cada acorde. Así lo dice M. Shadows: iban a por Brooks y punto. Ni cástines, ni medias tintas. O todo, o nada.

Brooks, el alquimista de la nueva era A7X

Desde que Brooks pisa la historia de Avenged, el grupo salta de la combustión del metalcore a la alquimia pura. “The Stage” (2016) les hace levitar, y “Life Is But A Dream…” (2023) divide a la humanidad: para algunos, obra maestra; para otros, sacrilegio mayúsculo. ¿Pero no es eso lo que busca el verdadero rock? Traspasar líneas, incendiar dogmas, y que el público arda o se revuelva en su asiento.

La banda, mientras, sigue dejándose la piel en los escenarios, sin urgencias de meterse de nuevo en el quirófano creativo. M. Shadows lo resume como solo él sabe: para escribir hay que vivir. Hay que embarrarse, despeinarse, salirse del camino y luego, sí, prenderle fuego de nuevo a todo el estudio.

¿Te apetece escuchar de primera mano lo que contó Brooks?

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Así es la historia de una audición que pudo terminar en pesadilla y acabó siendo gasolina en el motor de uno de los grupos más camaleónicos del panorama actual. ¿A cuántos músicos, en secreto, les aterra no estar nunca a la altura, aunque lo estén petando? Pues Brooks se atrevió a contarlo: en el metal hay sitio para la duda… siempre y cuando venga acompañada de coraje.

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