¿Hasta dónde llega el linchamiento en el rock? Esa es la pregunta que retumba tras el último homenaje a Ozzy Osbourne en los VMAs 2025, donde unos cuantos “puretas” no han dudado en saltar a la yugular del joven Yungblud. Pero ojo, cuando creías que la polémica era el último clavo en el ataúd del género, aparece David Draiman (Disturbed) con una defensa brutal, dejando claro: ¡Dejad de una vez al chaval en paz!
David Draiman salta al ruedo por Yungblud: ¿justicia o postureo?
Las redes sociales ardían: después de la actuación tributo en los MTV VMAs a cargo de Yungblud, los cuchillos volaron. Pero el líder de Disturbed no ha dudado ni medio segundo en salir a zanjar la polémica con un mensaje aplastante: “Dejadle tranquilo”. ¿De verdad hace falta argumentar más? Según Draiman, ni Yungblud iba de heredero ni fingía ser el nuevo Príncipe de las Tinieblas: solo le tocó el marrón (todo sea dicho) de rendir un tributo casi imposible de satisfacer para la fauna rockera, esa que nunca está contenta con nadie.
Guys…
— David Draiman 🟦🎗️🇺🇸🇮🇱✡️☮️ (@davidmdraiman) September 12, 2025
With all due respect. @yungblud isn’t POSITIONING himself as ANYTHING.
He’s a talented young artist who was tasked/asked to do an impossible job.
To please everyone while tributing his idol @OzzyOsbourne.
He did great. Leave him be.
Una performance que desata bestias (y egos)
La polémica, cómo no, llegó en formato doble: los hermanos Hawkins, el dúo magnético de The Darkness, utilizaron Instagram y YouTube como si fueran los nuevos tribunales del pueblo. Dan Hawkins no se cortó: “homenaje cínico y repugnante”, lo llamó. Añadió su famosa perla: “otro clavo en el ataúd del rock’n’roll”. ¿Conclusión? Según ellos, lo de Yungblud era solo pose, gestos de manual y cuero ajustado… Un pastiche de rock ‘mainstream’ para salón de casa. Había que ver los comentarios, una atmósfera eléctrica, como si la autenticidad del rock dependiera de reprocharle al chaval cómo mueve la cadera.
- Críticas a la falta de alma y espontaneidad.
- Comparaciones con Morrison y Scott Weiland a golpe de cliché.
- El eterno estigma: ¿El rock de prime time es real o impostado?
VMAs, Ozzy y el circo de las expectativas imposibles
En el fondo, lo de Yungblud era una misión suicida. Le dieron la llave de un medley de temazos inmortales —“Crazy Train”, “Changes”, “Mama, I’m Coming Home”—, y le pidieron que lo convirtiera en espectáculo de masas junto a titanes como Steven Tyler, Joe Perry, Nuno Bettencourt y Adam Wakeman. Entre ensayo y tablao, la familia Osbourne mirando… ¿A quién no le sudan las manos? Era carne de cañón para haters, claro, y por raro que parezca, no se desplomó.
Disturbed a fuego: gira, disco nuevo y el pulso de Draiman
Mientras las redes seguían enchidas de veneno, Draiman seguía con su batidora a tope. Disturbed no para: siguen de ruta celebrando el 25 aniversario de The Sickness, junto a Megadeth. Europa les espera: Zurich, París, Bruselas. Una gira así es puro rito, una misa de pogos y sudor. Y lo mejor: material grabado para un próximo álbum, pero sin fecha ni presión, cogiendo aire tras cada concierto. Lo dejaron claro: el ritmo manda, no la prisa. Y ojo, que han dado un paso de gigante con su sello propio, Mother Culture Records, liberados y con autonomía brutal. Su último single, “I Will Not Break”, es toda una declaración de intenciones.
La tormenta en Birmingham y la visibilidad multipista de Draiman
Draiman va de frente. No solo pegó el grito en el cielo por Yungblud. Tras algún abucheo en Birmingham este verano, salió a pecho descubierto por redes sociales: afilado, sin venderse y sin tolerar bulos. Una actitud de vieja escuela pero adaptándose al ruido digital. En octubre, el punto de mira es Europa. El show sigue.
¿El verdadero enemigo? El purismo trasnochado
Al final, la escena se parte entre dinosaurios atrincherados y nuevas caras que, aunque tropiecen, se atreven a desafiar la ortodoxia del metal. Draiman lo ha dejado cristalino: mejor sumar que hacer leña del siguiente, porque lo único que mata al rock no es la televisión, sino el postureo de los que creen que tienen el carnet exclusivo. ¿Autenticidad? Quizá es tener el valor de subirse ahí, con cámaras y público global, vestidos de debilidad y fuerza. Y tú, ¿a quién le darías el micro?




