Gary Holt reivindica el lugar de Kirk Hammett en la historia del thrash metal


¿Kirk Hammett es el gran “olvidado” del thrash metal? Algunos ya están cansados de esta injusticia. Gary Holt, leyenda de Exodus, se planta y rompe el silencio: ¡basta ya de ningunear al guitarrista de Metallica! Porque la influencia de Hammett en el nacimiento y evolución del thrash es mucho más profunda de lo que muchos críticos quieren admitir. ¿Nos hemos olvidado quién encendió la mecha en la bahía de San Francisco? Hoy, ponemos los focos donde la historia los esquiva, y analizamos el trasfondo de esta polémica entre riffs, egos y herencias compartidas.

Kirk Hammett: El pionero fantasma del thrash metal

Hay algo casi poético, y a la vez enfermizamente tóxico, en cómo la historia oficial del thrash metal suele dejar a Kirk Hammett en el banquillo, mientras otros se beben las mieles del reconocimiento. Pero Gary Holt, guitarra incansable de Exodus y ex-Slayer, no está para mamoneos ni silencios cómplices. En una charla reciente en el podcast Metallica Report, Holt pegó dos gritos y dejó claro que Hammett debería ocupar lugar de honor en el Olimpo thrash. Y no, no es echarle flores a lo loco. Es simple justicia: Hammett participó en dos de las bandas fundadoras del género: Exodus y Metallica. Si eso no es suficiente… ¿entonces qué?

¿Por qué tanto olvido?

Los foros y las cuadrillas heavys siempre hablan de Hetfield, de Mustaine, de Holt… pero, ¿Hammett? Como si nunca hubiera pasado por aquí. Una absurda amnesia colectiva que Holt desmonta con fuego: “Es absurdo dejar a Kirk fuera de esta conversación. Tocó en dos bandas vitales. Tiene que estar doblemente reconocido”. Y ya está bien, sinceramente. Que ni estamos ante un don nadie ni su contribución fue de relleno. De hecho, antes de que Metallica le fichara en 1983, Hammett era el alma inicial de Exodus. Gary Holt mismo aprendió sus primeros acordes mirando “de reojo” a Kirk, cuando solo era roadie. Esa química, casi de padrino, marcó la senda de toda una escena.

Legado invisible, pero fundamental

No hubo traición en aquel salto de Hammett a Metallica, ni en la separación de caminos: más bien, el relevo natural que ocurre cuando la química artística busca nuevos retos. “Cuando Kirk se fue, nos tocó coger el testigo. Hicimos nuestros primeros temas con esa energía: No Love, Strike of the Beast…”, recuerda Holt. Pero la magia no residía solo en los nombres propios: esa hermandad punk-thrash, con influencias traídas por el hermano de Gary, Charles (fanático del hardcore británico), fue el verdadero diferencial de Exodus. Riffs afilados, actitud radical, y una idea básica: romper el statu quo musical del momento.

Exodus: Reinvención y mordida en el presente

Mientras Metallica sigue arrasando estadios, Exodus no se duerme en la nostalgia. La banda acaba de terminar el nuevo disco en estudio con el productor Mark Lewis, y Gary promete un sonido “más oscuro y directo”, preparado para arrasar cabezas sin concesiones, y sin pedir perdón. Se viene en marzo de 2026 por Napalm Records, ojo: con el regreso de Rob Dukes al micrófono tras casi diez años. El panorama pinta interesante: Hellfest ya tembló este año con su actuación, y la gira que se avecina será de órdago, con el grupo en modo ataque total y rabioso.

Kirk Hammett + Gary Holt: ¿Colaboración o mito?

Y la pregunta flota y repiquetea en el ambiente: ¿Habrá por fin algún día ese proyecto loco a medias entre Hammett y Holt? Veinticinco años llevan diciendo “ya lo haremos”, como esos colegas de bar que sueñan pero nunca llaman. Gary insiste: “Cuando tocamos juntos, nos lo pasamos de puta madre. Algún día caerá”. ¿Te imaginas el cruce nuclear de ambos guitarristas, jugando con el thrash más puro, directo y sin postureo? Si pasa… los puristas temblarán. Y, si no, podemos seguir debatiendo sobre si la historia le debe o no a Hammett, pero a gritos: la respuesta salta a la vista (y a la oreja) en cada breakdown.

Una conclusión incómoda, pero inevitable

Hammett no necesita medallas nuevas, ni palmaditas de cartón. Su huella está impresa a fuego en el ADN del thrash metal, tanto si los sesudos de manual lo aceptan como si siguen mirando al suelo. Quizá es tiempo de reescribir —o, mínimo, repasar— la historia. ¿Acaso no es el metal eso? Poner el dedo en la llaga. Que corra la electricidad, y que las leyendas sean vivas, no estampitas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio