Gene Simmons de Kiss sorprende al mundo con sus disculpas públicas por sus palabras sobre la muerte de Ace Frehley

¿Quién dijo que en el rock los cadáveres descansan en paz? La lengua viperina de Gene Simmons vuelve a encender la mecha. Esta vez, tras la muerte de Ace Frehley, guitarrista icónico de Kiss, el demonio de la banda se pasó de frenada. Fue necesario un “mea culpa” público y, sinceramente, pocos en el universo clamoroso del hard rock han pasado de la puñalada a la caricia tan rápido. ¿Exceso, sinceridad o postureo de leyenda? Vamos a desempolvar este drama, riffs incluidos.

Gene Simmons mete la pata: la polémica de sus palabras

El 10 de diciembre no fue un día cualquiera en el universo Kiss. Simmons, siempre afilado, volcó sus pensamientos en X (¡el antiguo Twitter, para los boomers del rock!), reconociendo su metedura de pata. Barriendo para casa dijo: “Estuve mal, no debí expresarme así. Lo siento de verdad.” Pero claro, primero fue la tormenta: comentarios ácidos sobre las “malas decisiones” de Ace directamente vinculadas a su final. Simmons soltó en una entrevista, como si fuera la cosa más casual del bar: “No te mata una caída por la escalera. Hay algo más detrás. No quiso escuchar ni a los que más le querían, yo entre ellos.” Boom. La bomba había caído.

Ace Frehley: caída, adiós y leyenda imperecedera

El “Spaceman” de Kiss, esa silueta plateada siempre rodeada de humo y neón, cayó para siempre el 16 de octubre. Tenía 74 años. El informe médico es crudo: fractura craneal, hemorragia cerebral, un AVC fatal. Grim-punk. Su familia, enfrentada a la realidad más sangrante, decidió desconectar el soporte vital. Simmons, junto con Paul Stanley y Peter Criss, viajó al último adiós en Nueva York. Pese a la boca grande, el respeto era innegable.

Pero el legado de Frehley no se apaga como un cigarrillo consumido tras el show. En diciembre su hija Monique recogió, con la guitarra en el alma, una distinción en su nombre en el Kennedy Center Honors. Kiss, para bien o para mal, jamás olvidará el eco cósmico de Ace y sus solos, tan eléctricos como su propio final.

Gene Simmons: de rockstar a activista… y de nuevo a polemista

Algunos pensaban que tras la gira final de Kiss en 2023, Simmons dejaría de buscar bronca mediática. Ni hablar. En diciembre plantó su trono en el Senado de EE. UU. reclamando, con toda la mala leche del rock clásico, que los músicos deberían cobrar por la radio, porque, ojo, “incluso los esclavos recibían de comer y beber. Elvis, Sinatra, ni un céntimo por sonar. Anacronismo a lo bestia en el siglo XXI”. Esta vez, la polémica le valió aplausos entre quienes exigen justicia para la música.

Eso sí, ni se olvida de los antiguos. En el Kiss Kruise: Landlocked In Vegas, la banda rindió homenaje a Ace. Fue de los últimos gestos públicos tras la gira final. Polaridad pura: una vez mano dura, otra, ternura de funeral rockero.

¿Héroes, villanos o simples mortales?

Al final, Gene Simmons es… Gene Simmons. Puede herir con una frase y reconstruir con una disculpa. La muerte de Ace Frehley deja una fractura, no solo literal. La escena rockera mundial mira, se indigna, y luego tararea “Shock Me” o “New York Groove” con brillo en los ojos. Porque en este circo de guitarras y maquillajes, nadie es perfecto. Y el show, como siempre, debe continuar. Mal que nos pese, los dioses del rock sangran y se equivocan. Y sí, a veces, hasta piden perdón.


¿Perdonamos a Gene? ¿O el verdadero pecado es que, en el rock, nada ni nadie es realmente sagrado?

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