Karnivool anuncia su nuevo álbum In Verses tras 13 años de espera: descubre cuándo llegará

¿Quién dijo que un cielo azul no podía tardar trece años en despejarse? Después de más de una década de espera (sí, como trece biografías de rockers malditos en la mesilla), Karnivool finalmente rompe su letargo y dispara ―al fin― la cuenta regresiva para In Verses, un disco que llega como un seísmo progresivo programado para febrero de 2026. La pregunta es inevitable: ¿puede una banda sobrevivir a tantísima expectativa y mantenerse relevante, mordiendo con la misma rabia ese rock alternativo que les hizo eternos hace años? Spoiler: Los australianos vuelven con ganas de dejar huella… y cicatrices.

13 años de sed: Karnivool regresa por la puerta grande

¿Recuerdas cuándo fue la última vez que viste al rock progresivo sudar, retorcerse, buscarle las cosquillas al metal alternativo con sabor austral? Asymmetry salió en 2013. Trece años después, Karnivool emerge de la penumbra con su cuarto disco de estudio, In Verses, orquestando su retorno bajo el sello de Cymatic Records y Sony Music. Aplastante, o quizás catártico. Pero, ¿aguantarías tú una década entera de discos en barbecho sin perder el norte?

Estas canciones no han nacido en el fácil calor del microondas. El proceso ha sido lento, casi quirúrgico, cocinadas entre giras eternas, pandemias (esas cosas menores que lo pusieron todo patas arriba) y un buen puñado de falsas alarmas. Pero la espera no ha sido en vano: en palabras del grupo, In Verses es el diario abierto de frustraciones, caídas y renacimientos. Es terapia pura, un viaje de autoexploración lleno de cicatrices brillando al sol del outback.

Un mordisco de azul: “Aozora”, el primer asalto

Y para abrir boca, Aozora (palabra japonesa que significa “cielo azul”). El primer single lo deja clarísimo: Karnivool quiere incendiar todas las dudas con melodías sólidas y letras que te giran la cabeza. El propio Ian Kenny suelta la bomba: “Es una canción de fuga, esa ansia desesperada por huir de uno mismo, buscando algo de luz azul en medio del caos que es la vida”. Dicen que el rock progresivo es un laberinto para cerebros inquietos; aquí, nuestro Ariadna se pasea en camiseta de rayas y te da un par de bofetadas de realidad en cada compás. Porque, seamos sinceros… nosotros también queremos escapar de este mundo gris algún día.

Un parto rocambolesco, pero merece la pena

No, no es leyenda urbana: In Verses tenía que haber llegado mucho antes. Hubo promesas en 2019. Hubo promesas rotas. La cosa explotó a principios de 2025: la banda, junto al productor-fetiche Forrester Savell, se encerró con la firme (y suicida) idea de grabar el disco en tres meses. La realidad, ya te la imaginas: jornadas maratonianas, hospitalizaciones, risas histéricas y bajonazos mortales. Y sí, lo consiguieron.

Dice Kenny que nunca se sintió tan orgulloso de un reto: “Fue salvaje, fue brutal, fue necesario.” Este tipo de resiliencia se huele, se mastica, y luego se pega a la piel. Cuando pulsen “play”, no busques perfección Disney. Busca las heridas abiertas y la honestidad cruda de una banda que sabe que el tiempo no perdona.

Diez canciones, una sola cicatriz

¿Eres de los que busca la lista de canciones antes de lanzarse a escuchar? Aquí tienes los diez himnos que forman In Verses:

  • Ghost
  • Drone
  • Aozora
  • Animation
  • Conversations
  • Reanimation
  • All It Takes
  • Remote Self Control
  • Opal
  • Salva

El disco promete recorrer paisajes sonoros donde el metal progresivo dialoga a gritos con pasajes de rock alternativo, reverberando desde los abismos existenciales hasta esos momentos de esperanza idiota. Como cuando escuchas a Karnivool en tus altavoces y se cuela la luz azul del crepúsculo en tu cuarto. O en tu cabeza.

Karnivool y el arte de desafiar el olvido

Pocos grupos logran sobrevivir a trece años de silencio sin convertirse en sus propias sombras. In Verses no solo es una resurrección, sino un desafío descarado a la lógica del mercado, a la dictadura de los algoritmos y a los cínicos que ya les daban por enterrados. Si esperabas a Karnivool, prepárate: no vuelven con medias tintas. Vienen, como siempre hicieron, a incomodar, descolocar y, sobre todo, a enamorar a los que se atreven a mirar al cielo azul después de la tormenta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio