Kirk Hammett y Rob Trujillo sorprenden al público en Sídney versionando éxitos de AC/DC y Rose Tattoo

¿Quién dijo que las grandes bandas solo miran a su ombligo? En pleno Accor Stadium de Sídney, Metallica demuestra que el rock y el metal pueden ser un puente entre generaciones, países y géneros. Y lo hace con un guiño a la tierra de canguros que resonó tan fuerte como un disparo de cañón en For Those About to Rock. ¿Sobrevivieron los aussies al asalto de Hammett y Trujillo? Quédate y descúbrelo, porque estas versiones no se ven todos los días.

Metallica: Homenaje sin complejos al rock australiano sobre el escenario

Vale, vamos por partes. Mientras la mayoría de grupos internacionales se limitan a lanzar saluditos en el idioma local y canturrear un “gracias” con acento dudoso, Metallica ha elevado el listón en su última parada de la gira M72. Kirk Hammett y Rob Trujillo –esa pareja de hecho que siempre termina sorprendiendo– se lanzaron sobre dos colosos del repertorio aussie: For Those About to Rock de AC/DC y Nice Boys de Rose Tattoo. Sin anestesia. Y delante de miles de fanáticos con la piel erizada.

¿Casualidad? Ni por asomo. Este tipo de actuaciones, apodadas “doodle” dentro del universo Metallica, se han convertido en un sello propio en sus giras. Yeah, un guiño local que no se queda en lo superficial: aquí hay respeto, historia y bastante sorna. Vamos, que Trujillo y Hammett hurgan en el archivo musical del país que pisan, y escupen sobre las tablas una reinterpretación sudorosa, a veces instrumental, otras arriesgándose a cantar y desafiar acentos. Nadie les acusará de falta de ganas, desde luego.

La magia (y el caos) del “doodle”: Más allá del heavy metal

Aquí no caben los puristas ni los estrechos de mente. Metallica lleva tiempo reivindicando que la memoria sonora de un sitio no termina donde empiezan los potenciómetros a saturar. Cuando Hammett y Trujillo se calzan la guitarra y el bajo fuera del set habitual, el viaje es un salto sin red. Entre los rugidos de la multitud y el olor a cerveza caliente, el rock clásico se funde con la pesadez metálica en un ritual que ya nadie se atreve a llamar parodia. Es reverencia pura y distorsión desatada.

Y, por cierto, que en Sídney hasta los canguros sintieron el temblor. Porque estos homenajes escapan del simple tributo: son una especie de ritual eléctrico, casi pagano, que une a la comunidad rockera mundial bajo los mismos riffs, eternos e incombustibles. Puede gustar o levantar ampollas entre los “talibanes” del género, pero no deja indiferente a nadie. ¿Habrá alguno que aún prefiera el silencio?

Australia arde: Metallica y AC/DC, dos giras que sacuden el continente

El clima de rock fever en Australia es, digamos, volcánico en 2024. Por un lado, Metallica arrasa a base de trallazos en su gira M72, con paradas en Perth, Sídney, Brisbane y Melbourne. Pero esto es solo la mitad de la historia. El pasado 31 de octubre, la banda –con Hetfield vestido de canguro, sí, leíste bien– ya venía avisando de que aquí no se viene a pasar desapercibido ni a dejar los amplis en standby.

Mientras tanto, AC/DC vuelve a pisar su propio suelo tras diez años de silencio australiano. Su tour Power Up arranca en Melbourne, ante ochenta mil almas vibrando. Literalmente: la propia cadena nacional de noticias reporta que, durante el show, ¡se detectaron vibraciones sísmicas! Rock y placas tectónicas sonando al unísono, dejando claro que en el sur del planeta el headbanging es cuestión de supervivencia. Las ciudades de Sídney, Adelaide, Perth y Brisbane tiemblan ya solo de pensar en las siguientes fechas.

¿Y los fans? Entre el éxtasis y la incredulidad

Las redes arden cada vez que aparece un vídeo de estos “doodles”. Unos aplauden la soltura; otros critican la afinación; muchos, simplemente, se rinden al carisma de Metallica. Pero lo real aquí es que escenarios como el Accor Stadium se convierten por una noche en la catedral mundial del hard rock, ese espacio donde la distorsión se mastica y las guitarras huelen a gloria… y a polvo de carretera. La polémica está servida: ¿tienen las superbandas la obligación de bajar la guardia localmente o deberían seguir en su perenne burbuja global?

Resumiendo: El rock, cuando es auténtico, se contagia de país en país

Metallica lo sabe y lo ejecuta con esa arrogancia que solo tienen los grandes. Una muestra de que el heavy puede ser universal, sin miedo a rendirse ante los himnos ajenos. Mientras tanto, Australia y su escena siguen en pleno auge, reavivada por la visita de quienes alguna vez pusieron el país en el mapa del rock pesado. Esta vez, con Metallica como cómplices, el sur fue el epicentro del mundo. ¿Te lo perdiste? Bueno, ya tienes excusa para marcarte un viaje a la próxima gira. O simplemente, para ponerte unos buenos cascos, cerrar los ojos y dejar que las vibraciones arranquen el polvo de tu salón.

VÍDEOS DEL CONCIERTO: DISFRÚTALO COMO SI HUBIERAS ESTADO AHÍ

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