Mudvayne no se plantea lanzar un álbum nuevo y prefiere sorprender con canciones a su ritmo según Chad Gray

¿Se acabaron los discos de Mudvayne para siempre? ¿Ha muerto el concepto de “álbum” tal y como lo conocíamos? Ojo, que Chad Gray, frontman de la banda, no se muerde la lengua. En plena ola de singles y playlists, el groove metal más experimental parece que reniega del clásico “larga duración”. ¿Nos resignamos a decirle adiós a los discazos conceptuales? Todo apunta a que la industria —y Mudvayne— están a punto de pasar página, y no todos van a estar contentos…

Chad Gray dinamita el concepto de álbum: ¿Adiós a lo tradicional?

En una época donde todo va tan deprisa que ni te da tiempo a saborear un riff antes de que suene el siguiente, Chad Gray ha dejado boquiabiertos a los fans en una incendiaria charla para el podcast Toilet Ov Hell. Después de publicar, tras 16 malditos años de silencio, dos singles como Hurt People Hurt People y Sticks And Stones, el líder de Mudvayne deja claro algo: no esperes otro álbum tradicional.

La apuesta de Gray, que para muchos sonará a sacrilegio, es simplemente romper con la rutina de “juntar diez temas y venderlos en bloque”. Propone —y ojo a esto— una especie de “álbum infinito”: canciones que van surgiendo, una tras otra, sin una forma establecida. ¿Un regreso al single físico de los 90, al 45 rpm, como los viejos románticos del rock? Sí, pero con todo el músculo de la era digital. “¿Y por qué no?” —se pregunta Gray—, “¿para qué seguir amarrados a una estructura que ya chirría más que las púas en los dientes?”

Industria vs. artistas: el pulso del corto plazo

No es ningún secreto que las discográficas viven obsesionadas con los números de la primera semana, con exprimir cada lanzamiento al máximo como si fuera el último. Gray, que nunca temió morder la mano que le da de comer, critica abiertamente esa visión cortoplacista. “Todo tiene que ir rápido, rentable al instante… y si no, a la papelera”, parece decir. Lleva defendiendo un modelo alternativo desde hace años, pero ahora, con Mudvayne resucitada y sin ataduras, por fin puede soltar todo el veneno. ¿Provocador? Siempre. ¿Visionario? Puede. Pero sobre todo, libre, tremendamente libre.

Escucha el podcast completo de Chad Gray en Toilet Ov Hell:

Mudvayne y la libertad que da el estudio (y no deber nada a nadie)

Desde su regreso, Mudvayne va a su rollo, sin prisas y sin contratos asfixiantes. Fichados solo por cuatro temas con Alchemy Recordings, han decidido que ya está bien de presiones de estudio y ritmos industriales: su fórmula es crear a fuego lento, publicar cuando les da la gana y, si encaja, volver al local para grabar un par de trallazos nuevos. Respaldados por Nick Raskulinecz (esa bestia detrás de los controles para bandas como Alice In Chains o Foo Fighters), se toman la carrera con la calma chulesca de quien ya lo ha visto todo.

¿Es esto la auténtica libertad artística o un pulso al mercado? Quizá ambas. Para Gray, ir al estudio solo “unos días, sacar un par de temazos y publicarlos” es la realización de un viejo sueño, casi una revancha contra el engranaje diabólico de la industria. Mientras tanto, la banda celebraba el 25 aniversario de L.D. 50 en una reciente gira americana (esta vez con Marcus Rafferty sustituyendo a un Greg Tribbett atravesando momentos difíciles). ¿Habrá fechas en Europa? Pues… de momento, cero noticias. Y, lo siento, pero pinta que va para largo.

¿El fin del álbum en el metal?

La pregunta queda flotando en el aire, con olor a cerveza derramada y púas desgastadas: ¿veremos el ocaso del disco como obra total? Mudvayne es solo uno de los muchos grupos del círculo del metal y el hard rock cansados de las ataduras. Y si ellos, una banda que ha construido su leyenda sobre la experimentación y la rabia, pasan del álbum, ¿quién sigue el próximo?

Quizá sea el principio de una era: canciones lanzadas como ráfagas, honestidad sin fecha de caducidad, y creadores sin cadenas. Pero no todos los fans están listos para decir adiós al ritual de poner un disco y dejarse atrapar de principio a fin. Mientras tanto, Chad Gray sonríe y desafía: el futuro del metal, desde luego, no se escribe en el mármol de las reglas antiguas. Y si te jode… pues te jodes.

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