Richie Faulkner revela la dificultad y emoción de tocar en directo las impresionantes guitarras de Painkiller en su 35 aniversario

¿Quién demonios se atreve a reventar sus dedos noche tras noche replicando los solos de “Painkiller”? Respira hondo, fan del metal, porque te va a interesar lo que cuenta Richie Faulkner, ese guitarrista salvaje que lleva años llevando la antorcha de Judas Priest sin temblar… demasiado. La presión existe. Y cuando te enfrentas a la bestia de los riffs que es ese álbum legendario, ¿quién no sentiría vértigo? Prepárate para sumergirte en las tripas del clásico.

Cuando la guitarra te condena (y te eleva)

Faulkner, el “nuevo” que ya lleva década y pico en Judas Priest, tiene claro que “Painkiller” no es solo un disco: es una declaración de poder. A él todavía se le eriza la piel cuando conecta la guitarra y ataca la melodía asesina de ese tema o la épica incendiaria de “One Shot At Glory”, o la furiosa “Hell Patrol”. Son cortes que huelen a sudor de sala pequeña, a whisky derramado y a miedo escénico. “No hay margen para fallar”, dice Richie, que cada noche comprueba si tiene lo que hay que tener para aguantar la presión. Nadie se lo pone fácil, ni el propio público. Claro, cuando los riffs cortan el aire, la adrenalina se mezcla con la responsabilidad. Dar cátedra de heavy metal no es cualquier cosa.

Un disco que arde 35 años después

35 añazos. Tres décadas y media desde que Judas Priest soltó la bomba que cambió la historia del heavy para siempre. “Painkiller”, ese monstruo nacido en Francia, grabado en los míticos Miraval Studios y con la leyenda Scott Travis debutando a los parches. ¿Sabías que la intro de batería fue en realidad un calentamiento matinal captado de pura casualidad? El destino a veces da regalos así. Aquella rabia, aquel rugido metálico sigue siendo –a día de hoy, y que venga quien quiera a discutirlo– la vara con la que se mide el metal puro y duro.

Setlist repleto de fuego

Celebrando su aniversario, Judas Priest ha reventado los estadios con siete temas de “Painkiller” en la gira Shield Of Pain. Todos sabemos lo que significa eso: puro headbanging sin respiro. Rob Halford, el Metal God, recordaba no hace tanto que su objetivo era grabar el álbum más bestia de su vida. Y vamos, que lo lograron. No hay comparación. Producción afilada, velocidad casi inhumana. Es un artefacto de destrucción masiva pero también una clase magistral de composición.

Faulkner: metal hero en tiempos difíciles

No todos sobrevivirían a la última década de Judas Priest. Y menos aún tras enfrentarse a una operación cardíaca brutal como la de Richie en 2021. ¿Resultado? El tipo sigue ahí, arrancando sonidos imposibles a las seis cuerdas, compartiendo escenario con titanes como Alice Cooper, y sonriendo cada vez que el público ruge con esos clásicos eternos. Dice que el placer compensa el miedo. ¿Exageración? Ni un pelo.

¿Y el futuro?

No hay descanso en el infierno: mientras revalorizan el legado de “Painkiller”, Judas Priest ya anda dando vueltas a su próximo disco, previsto para 2026. ¿Más duro? ¿Más rápido? Nadie lo sabe, pero después de sobrevivir 35 años en lo más alto, cualquiera se atreve a dudar…

Conclusión: Leyendas vivas y el peso del legado

En resumen: “Painkiller” no solo sobrevive, se reinventa sobre los escenarios mientras Faulkner y compañía sangran y sudan por hacerlo sonar como si el heavy metal hubiera nacido ayer. ¿Aguantarías esa presión? Pocos pueden. Richie sí. Porque hay himnos que no se pueden dejar caer. Ni por asomo.

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