¿Un Judas Priest con turbina? El ‘Turbo’ que casi acaban en la basura ahora es himno metalero
Rob Halford y el viaje de redención de Turbo
¿Quién no recuerda aquel momento en que Judas Priest se atrevió a meter sintetizadores y un toque glam en pleno apogeo del heavy metal puro y duro? Sí, hablamos de Turbo, el álbum del 86 que hizo que fanáticos y puristas pusieran el grito en el cielo. Rob Halford, el mismísimo “Metal God”, no se anda con medias tintas: «Cuando salió, todo el mundo quería tirarlo a la basura. La peña decía: ‘Esto no es metal'». Así, sin anestesia. Pero ojo, porque casi cuatro décadas después, esa joya incomprendida se ha vuelto una de las favoritas en los conciertos, con miles coreando ‘Turbo Lover’ a voz en cuello.
De paria al trono: la evolución de un clásico olvidado
Es para flipar cómo la percepción puede cambiar con el paso del tiempo, ¿verdad? Lo que hace 40 años era motivo de rechazo absoluto, hoy es una pieza clave en la discografía del grupo. Rob Halford ha confesado que últimamente ha desempolvado el disco y revisado sus temas con cariño. Y no es cualquier cosa: Judas Priest ya se plantea meter más canciones de Turbo en su set list. El festival Bloodstock Open Air 2026, que coincidirá con el 40º aniversario del álbum, suena como el momento perfecto para resucitar esas canciones que una vez casi mandaron a la hoguera.
¿Y qué hay del futuro? Nuevas versiones y homenajes
Pero la cosa no acaba aquí. Judas Priest tiene otro as bajo la manga: una versión nueva y renovada de su cover de “War Pigs”, ahora con las voces de Rob Halford y el difunto Ozzy Osbourne. Una auténtica bomba para los metalheads que fusiona leyendas. Este proyecto promete remover sentimientos y emociones profundas, combinando lo clásico con lo inesperado.
¿Sacrilegio o legado? El debate sigue abierto
- ¿Turbo fue una herejía? Para muchos, sí. Para otros, un intento valiente que adelantó tendencias.
- Sintetizadores en el metal: un pecado en los 80, hoy un recurso más en la paleta sonora.
- Rob Halford, fan del arte y la innovación: siempre dispuesto a mirar hacia adelante sin olvidar sus raíces.
Así que, querido lector, si alguna vez renegaste de Turbo, quizás ha llegado la hora de revisarlo con nuevos oídos y dejarte llevar por esa mezcla explosiva de glam y heavy que solo Judas Priest podía atreverse a mezclar. Porque al final, el metal es evolución, contradicción y pasión desbordada.




