Roddy Bottum cierra la puerta a un regreso de Faith No More con declaraciones contundentes

¿Te imaginaste alguna vez un mundo sin Faith No More? Pues prepárate: la leyenda del metal alternativo tira la toalla, y no, esto no es otro “adiós temporal” de esos que duran menos que una resaca tras un festival. Roddy Bottum, alma y teclista de la banda, pone el clavo final al ataúd de Faith No More. Y duele. Sí, sobre todo para quienes crecimos a ritmo de “Epic” y creímos que cualquier retorno era posible. Aquí no hay trampa ni cartón: lo que parecía una pausa vuelve con todo el aroma a despedida definitiva. ¿Listos para recordar, enfadarnos y tal vez, solo tal vez, aceptar el adiós?

Faith No More: El telón cae. “No lo veo. No”

Faith No More pasó de héroes resucitados del circo alternativo a cenizas, súbitas y frías, en menos de una década. Y la sentencia viene de alguien que siempre estuvo ahí: Roddy Bottum, sí, ese genio de las teclas que aportó caos y melodía a partes iguales. En una conversación reciente y nada tibia, Bottum despachó las especulaciones sobre otro regreso: “No lo veo. No”. Pero esperad, que no es un drama de peleas o rencores. Es, simple y llanamente, un cierre con dignidad (quizá demasiado digna, para mi gusto de fan colgado).

Ni siquiera hace falta buscar culpables ni poner caras largas: lo que fue, fue intenso. “Hicimos todo lo que queríamos hacer”, remata Bottum, con esa mezcla de nostalgia y madurez que da rabia y paz a partes iguales. Hubo giras del reencuentro, hasta un disco que pocos esperaban (“Sol Invictus”) y, sobre todo, una reinvención sonora que dejó cicatrices en la historia de la música dura. Pero la química ya no hace chispa. Las excusas y cancelaciones de última hora no son cosa de show business: son reales, y se notan.

Un final tan accidentado como todo su camino

Faith No More no pisa un escenario desde 2016. Sobrevivieron a parones bestias y regresos insospechados, pero el último acto fue caótico de principio a fin. ¿La guinda amarga? La cancelación de toda la gira en 2021. La causa: Mike Patton, vocalista y fuerza bruta del grupo, cayó en las garras de la agorafobia y la depresión, con el encierro pandémico como gasolina al fuego. Patton ha vuelto después (con Mr. Bungle, para más rabia), pero el hombre no encuentra sentido al renacer de Faith No More.

Lejos de teorías conspiranoicas, la banda se fragmentó en declaraciones cruzadas: Mike Bordin, el batería, lo soltó claro en un podcast hace nada: “Pasó de no poder tocar… a no querer”. Incluso Billy Gould, el bajista más zen del metal alternativo, confesaba en enero estar “más perdido que nunca” sobre el futuro de la banda. Vamos, un culebrón digno de antología, pero sin los gritos y platos volando típicos de otras leyendas malditas. Aquí es la desilusión la que dejó el puzzle sin piezas.

Retornos, éxitos… y la resaca final

¿Recuerdas el hype que hubo cuando volvieron en 2009? Nadie apostaba un duro por ver a Patton, Bottum, Bordin y Gould haciendo magia de nuevo. Llegaron, arrasaron festivales, lanzaron “Sol Invictus” (sí, ese disco que sí o sí tenías que escuchar) y después… la nada. El confinamiento, la zozobra mental del cantante y la distancia emocional hicieron el resto. Bottum ya avisaba en 2024 que el grupo estaba en “hiato semipermanente”, pero ahora lo suelta sin anestesia: la aventura se acabó y, francamente, parece que nadie tiene ganas de abonar un reencuentro por más dinero que pongan en la mesa.

¿Y para qué forzar la máquina? “¿Volver? Claro, sería por un buen cheque, no lo niego. Pero todos estamos en paz con lo hecho. ¿Para qué seguir?”, comenta con una honestidad tan cruda que casi escuece.

El legado intacto y la próxima parada: la confesión escrita

¿Se acabó Faith No More para siempre? Apostaría mi última camiseta negra a que sí, por mucho que duela reconocerlo. Bottum se despide sin rencores, sin grandilocuencias. Solo deja espacio para el recuerdo: conciertos incendiarios, discos inolvidables y ese universo donde lo raro era el átomo central. Si buscas terapia, apúntate la fecha: el 4 de noviembre sale “The Royal We”, autobiografía de Roddy Bottum, que promete más verdades (y, seguro, alguna herida fresca) sobre la vida dentro y fuera de la banda. ¿Te atreves a abrir esa caja de Pandora?

¿Un final triste? Puede. ¿Justo? Seguro. ¿Definitivo? Ya veremos si el tiempo sigue oxidando guitarras… o si, en algún momento, la electricidad vuelve a saltar.

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