¿Sabías que solo un puñado de bandas ha logrado lo imposible: aparecer en el Top 10 del Billboard 200 con material inédito durante seis décadas consecutivas? Aerosmith lo ha vuelto a hacer. Una leyenda que se niega a morir, reinventándose con un EP sorpresa y uniéndose a la generación Z del rock. ¿Roce generacional o puñetazo de nostalgia? Aquí va la radiografía caótica y brillante de un regreso que nadie esperaba… pero que todos necesitábamos.
El regreso de los incombustibles: Aerosmith, seis décadas en el Olimpo del rock
Hay bandas eternas y luego está Aerosmith, maestros del renacer. Cuando muchos ya los ubicaban en el baúl de los recuerdos gloriosos, Steven Tyler y compañía irrumpen con One More Time, su nuevo EP, directo al número 9 del Billboard 200. Una entrada explosiva que los instala, de paso, junto a titanes como McCartney, Springsteen, James Taylor o los Rolling Stones. Pero espera, hay truco: solo ellos y los Stones han clavado inéditos en el Top 10 de cada década desde los 70. ¿Una anomalía estadística o un toque de genio punkarra? Quizá ambas cosas.
One More Time: una colisión de generaciones
Han pasado trece años sin que se metan juntos en el estudio. Trece años. Y regresan, nada menos, con un proyecto a cuatro manos y dos gargantas: la de Tyler y la de Yungblud, el enfant terrible del rock británico. Cuatro temas nuevos en pura combustión, entre rugidos y caricias, amalgamando el cuero curtido de Boston con la furia empolvada londinense. Y para apuntalar la locura: un remix de “Back In The Saddle” preparado para 2025.
Matt Schwartz a los mandos: rock crudo, sangre fresca
¿Quién lo produjo? Matt Schwartz, artesano de la fusión, pegando chispazos entre escuelas. El sencillo “My Only Angel” salió disparado y reventó el Hot Hard Rock Songs nada más nacer, superando los 22 millones de escuchas. Pero espera, hay más: hasta Steve Martin se apunta con un banjo en una reinterpretación minimalista. Huele a Southern, a humo de bar de carretera, pero también a neón y sudor futurista. Una postal contrastada: tradición y experimentación.
De la voz quebrada al rugido compartido
El regreso no llega cualquiera. Tras el abrupto final de la gira Peace Out (benditas cuerdas vocales machacadas, Steven), pocos apostaban por que volvería a soltar un solo chillido en directo. Pero la vida da golpes raros: primero un homenaje a Ozzy Osbourne junto a Yungblud, luego los MTV VMAs para una versión lapidaria de “Mama, I’m Coming Home”. Parecía el ocaso y, sin embargo, era el relámpago.
Yungblud, entre el vértigo y la gloria
Y si 2025 es el año en el que Aerosmith resucita en estudio, también es el de la consagración –entre dolores y cancelaciones– para Yungblud. El británico acaba de suspender shows por problemas de salud, pero su horizonte arde con tres nominaciones a los Grammy y la promesa de volver con más furia en 2026. ¿Estamos ante el relevo generacional sobre el escenario, o simplemente ante una chispa disruptiva para acelerar el pulso a un dinosaurio mitológico? Que cada cual saque sus conclusiones.
¿Hay futuro para la vieja guardia?
Las voces pesimistas sentencian: “Steven Tyler no aguanta ya una gira larga”. Puede que tengan razón. Pero también dijeron que los Stones no volverían y siguen rodando. Aerosmith ha demostrado ser más bronce que piel. Más grito que suspiro. Si este es el último rugido de los chicos del rock norteamericano, han puesto la vara tan alta que nadie la ve. Y de paso, han demostrado que el fuego se apaga solo cuando dejas de alimentarlo con canciones nuevas y riesgos insospechados.
- Sangre fresca y nostalgia: la épica de One More Time
- Dueto improbable: ¿Aerosmith y Yungblud son el futuro o simple anécdota?
- La historia sigue: seis décadas, seis veces leyenda, y el legado todavía cruje
El rock verdadero es el que no pide permiso ni da explicaciones. Y esta vez, Aerosmith lo ha vuelto a escribir en letras de neón y humo.




