Devin Townsend retoma su podcast y confiesa cómo Epicloud marcó un nuevo rumbo tras la intensidad de Deconstruction


¿Te has preguntado alguna vez cuántos tipos de locura puede experimentar un músico cuando la complejidad le estrangula? Devin Townsend lo sabe, y tras el titánico esfuerzo de crear “Deconstruction”, lo que venía era inevitable: una explosión de frescura y libertad creativa. Damas y caballeros del reino progresivo, ¡el canadiense está de vuelta con su podcast y con más ganas que nunca de romper sus propias cadenas!

Epicloud: El antídoto contra la sobrecarga mental

Hay discos que suenan a terapia, a un grito de “¡basta!” al enrevesamiento casi neurótico del metal progresivo. Tras la vorágine casi orquestal y alienante de “Deconstruction”, Devin Townsend necesitaba algo casi medicinal. Algo simple. Algo que, como un sorbo de whisky antes de un bolo, le permitiera recordar por qué empezó todo esto: el puro goce de hacer canciones, más allá de los desafíos técnicos y las estructuras laberínticas.

En su podcast recién resucitado, Devin confiesa sin pudor que “Epicloud” nace precisamente de esa fatiga y de la necesidad de abrazar un sonido directo, pegadizo y, aunque suene raro en su universo, hasta bailable. ¿Te imaginas a Townsend componiendo inspirado por la estructura de la electrónica de Pendulum? Pues así fue la génesis de “Save Our Now”, un tema que, más que progresivo, roza la travesura pop… pero con tralla y alma. El metalero exhausto que decide jugar con el lado luminoso de la música, dejando el caos matemático para otro momento.

Escucha el último episodio del podcast de Devin Townsend aquí:

De cansancio a hiperactividad: la manía creativa de Devin

Paradójicamente, huir de la complejidad ha llenado a Devin con una nueva energía. Desde que puso el parón a las giras (sí, ese descanso tan “temido” para algunos y tan necesario para otros), se ha dedicado en cuerpo y alma a su particular laboratorio sónico. El próximo álbum, titulado “The Moth”, ya está creciendo en su estudio, listo para ser heredero de ese “PowerNerd” que aún resuena entre los fans que no temen la experimentación.

Pero las ramas de la locura creativa de Townsend van mucho más allá: ha abierto su propio Patreon, donde cuelga pepitas de oro entre demos, rarezas, improvisaciones y directos exclusivos. Todo bajo una premisa idealista y rebelde: “crear con mi público, no para el algoritmo”. Puede que a los ejecutivos de Spotify esto no les siente bien, pero al canadiense lo mueve otra gasolina: la independencia y esa sensación de estar en contacto directo con la comunidad de enfermos del prog y curiosos de la distorsión.

Todavía más proyectos, porque Devin no descansa nunca

Como si el tiempo en su estudio se estirase como un acorde disonante, Devin alterna, mezcla y juguetea con otras criaturas de su catálogo: “DreamPeace”, “The Ruby Quaker Show”… y decenas de experimentos audiovisuales que nacen y crecen desde su cueva casera. El bueno de Townsend se ha convertido en un demiurgo hiperactivo que lo mismo te lanza una canción ligera que un experimento noise cargado de atmósferas surrealistas. Todo, eso sí, con la naturalidad de quien ya pasó por todos los excesos y eligió no seguir reglas.

Escucha “Save Our Now” y decide tú si esto es pop, metal o solo pura libertad:

  • ¿Epicloud te parece un respiro bienvenido o es una herejía anti-prog?
  • ¿Se puede ser metalero y adorar el “juegueteo pop”?
  • ¿Dónde está el límite entre la genialidad y el agotamiento creativo?

Respuestas no hay muchas, pero sí certezas: Devin Townsend es un artesano en pleno frenesí, que después de descender a los infiernos del metal más intrincado, ha vuelto a la superficie para bailar sobre las cenizas de la complejidad. Y, sinceramente, hacía falta.

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