¿Te imaginas a Devin Townsend confesando que canta como Marge Simpson? Pues acaba de pasar. El genio del metal progresivo no tiene pelos en la lengua y, ni corto ni perezoso, ha celebrado el trece aniversario de su rompe-esquemas “Epicloud” con una versión acústica, cruda y desde las tripas, de “Divine”. ¿Batacazo, obra maestra, auto-parodia o simple homenaje a su propia honestidad? Pasa y escucha, porque aquí huele a sinceridad y a cuerdas vocales ardiendo.
13 años de “Epicloud”: menos postureo, más verdad
La escena metalera siempre está llena de aniversarios inflados, pero lo de Devin Townsend es otra cosa. Nada de escenarios llenos de humo ni fuegos artificiales de mercadillo: el 18 de septiembre, el mago canadiense se encerró en su home studio, agarró una guitarra Prestige Empath y se plantó delante de un micro Roswell Colares para una sola toma. Así publicó en su canal la One Mic Take – Divine – Epicloud 13th Anniversary. Sin trampa ni cartón.
Una voz real, sin filtros… y sin miedo al ridículo
En una era donde todos los frontmen quieren sonar perfectos, Devin suelta: “Sí, hoy canto como Marge Simpson”. Y no es coña. Venía de machacarse grabando una parte imposible para su próximo tema, The Moth, y su garganta, dice, estaba tan machacada como una púa vieja. Pero ahí está la gracia: cuando el metal se quita la máscara, deja ver las cicatrices de verdad.
Fatiga vocal y cabeza bien alta: ¿renuncia o declaración de principios?
La cosa es que Townsend no se esconde detrás de la épica: reconoce que su voz estaba “frita”, pero no pierde la sonrisa. En vez de buscar el aplauso fácil, anuncia el inminente lanzamiento de The Moth —un proyecto que, según él, “aplastará todo lo que hicimos con Epicloud en escala y locura”. Sí, Devin se tira a la piscina sin mirar si hay agua. Comercialidad cero. Ambición al 200%.
Y no es la primera vez que nos deja entrar en el backstage de sus días buenos y chungos: hace apenas unos días, sacaba a la luz una versión íntima de “From The Heart”, para el noveno aniversario de “Transcendence”. ¿Estamos ante un artista que se desnuda en cada aniversario? Quizá. O simplemente alguien que ya no compite con el pasado, sino que se ríe de él (¡y de sí mismo!).
La cara B del progresivo: talento, imperfección, humanidad
Olvidaos del cliché del virtuoso perfecto y del showman infalible: lo que Townsend entrega aquí es puro milagro rockero. Una guitarra acústica, una voz cansada y una honestidad que haría sudar hasta a Dream Theater en pleno solo de Petrucci. No es sólo un homenaje: es una bofetada de humildad para una escena, la del rock y metal progresivo, que a veces se ahoga en techos propios.
No te lo pierdas: el vídeo que necesitas ver
En definitiva: Devin Townsend sigue demostrando que en el metal también cabe la imperfección, el humor y la humanidad. Y si suena un poco a Marge Simpson, pues que suene. Más auténtico, imposible.




