La sorprendente historia detrás del mayor éxito de System Of A Down contada por Shavo Odadjian

¿Quién demonios hubiera apostado en 2001 que un tema como “Chop Suey!” se iba a convertir en el grito de guerra de tres generaciones? Ni los propios System Of A Down tuvieron claro jamás el calibre sísmico de ese torbellino sonoro. Y, a día de hoy, sigue sonando en todos lados, de festivales a TikTok. Pero ¿cómo fue vivir desde dentro el nacimiento de un himno? ¿Qué piensa ahora Shavo Odadjian, bajista de SOAD, tras ver a medio planeta desgarrarse la garganta con “wake up!”? Prepara los oídos, porque aquí hay nostalgia, polémica, y alguna que otra verdad incómoda sobre el presente de la banda…

Chop Suey! El bombazo accidental que nadie vio venir

Hay canciones que queman la piel y se cuelan hasta en la médula sin pedir permiso. “Chop Suey!” es de esas. Nació dentro del caos creativo desatado de Toxicity (2001), y hoy pasa de mil millones de reproducciones en Spotify —y otro tanto en YouTube. ¿Lo predijo alguien? Ni en sueños. Shavo Odadjian confiesa, entre asombro y carcajada, que cuando Daron Malakian trajo el tema al local nadie, absolutamente nadie, supo la que se venía encima. Fue como un meteorito: brillante, brutal, imposible de esquivar.

Shavo aún saborea ese trance de no saber qué hacer con aquella bestia en forma de canción. Recuerdos de sesiones largas, de girar el tema una y otra vez, de no decidir nunca si sería un single o una excentricidad más en el arsenal de SOAD. Cuando, al fin, el clip violento y surrealista vio la luz, el grupo quedaba marcado para siempre. “Chop Suey!” arrasó. Y no solo en la radio rock, también en habitaciones juveniles, en coches, en gimnasios; con el tiempo, en fiestas de cuarentones y en las playlists de sus hijos. El ciclo de la vida, versión distorsionada.

El himno que nunca muere

Hay cortes que desgastan, que pasan de moda como vaqueros acampanados. No este. “Chop Suey!” vive una nueva juventud cada año. Trasciende modas y fronteras, uniendo metaleros viejos, adolescentes, y hasta a los que odian el metal pero lo silban en la ducha. Shavo lo admite: el tema ya no es suyo, es de la gente. Da igual cuántas veces te parta la cabeza la intro, siempre queda en la memoria esa avalancha inicial. Y sí, se siente agradecido. Demasiado.

System Of A Down en 2025: giras gigantes, pero ni rastro de disco

No nos engañemos: la maquinaria de generar clásicos está parada. No hay álbum nuevo desde Hypnotize (2005). Apenas dos singles sueltos por causas mayores, lanzados en 2020 como respuesta bélica. Shavo se moja y deja claro que, si alguna vez hay nuevo álbum, no será por rutina ni por dinero fácil: solo saldrá si es sobresaliente, algo que valga la pena romper el silencio. Y mientras tanto, ¿qué queda? Una agenda de conciertos cada vez más animal.

La gira de SOAD arrasa desde América del Norte hasta el sur, y en 2026 tocará al fin Europa. Dos fechas mastodónticas ya confirmadas en el Stade de France (2 y 4 de julio), junto a Queens Of The Stone Age y Acid Bath. Pero, ojo, no todo el mundo está contento. Las críticas a los precios desorbitados de las entradas, que en algunos casos rozan los 460 pavos, han puesto de uñas a una parroquia tan fiel como cabreada. ¿Metal para todos? No parece. Duras realidades del siglo XXI.

El otro viaje de Shavo: Seven Hours After Violet

Pero si creías que Shavo solo vive de SOAD, te equivocas. En 2024 le da pista de despegue a su criatura personal: Seven Hours After Violet, un proyecto que suena a desobediencia y búsqueda. Su primer disco ya rueda y él insiste: esto no es un divertimento pasajero. Es una banda real, con músculo y proyección. Nada de featurings a la carta ni colaboraciones huecas; apuesta por la coherencia en directo. Tanto que, para el segundo trabajo, apunta alto e ilusiona con posibles colaboraciones espectaculares, ojo, hasta con Jonathan Davis de Korn. El crossover está servido.

El legado de un riff inmortal (y la batalla por no encasillarse)

¿Es nostalgia lo que sentimos cada vez que suena “Chop Suey!” en una fiesta o en un bar cualquiera de Madrid, Buenos Aires o Monterrey? Quizá sí. Pero también es hambre de futuro. SHAV, System Of A Down y las nuevas generaciones bailan en esa cuerda floja. Puede que nunca llegue otro disco, o que sí, pero ni ellos lo saben. Por si acaso, Shavo sigue mirando adelante sin soltar el cable que lo ata a uno de los temas más icónicos, indomables y, digámoslo sin miedo, eternos del metal del siglo XXI.

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