¿Quién demonios dijo que el rock necesitaba quedarse anclado en el pasado? Cuando muchos siguen ondeando la bandera de la “pureza” del género, Wolfgang Van Halen llega y, sin pedir permiso, la prende fuego. El nuevo single de Mammoth, “I Really Wanna”, es un torbellino funky-rock que desafía a puristas y arrastra a los indecisos directo a la pista de baile. Lo ha grabado todo él solito, y, sí, sigue empeñado en apostar por su propio camino. Te aviso: esto no es simplemente otra canción, es el aviso de que la bestia ha despertado (de nuevo).
I Really Wanna: cuando el funk y el rock deciden tener descendencia
Hay un momento —inconfundible— en el que escuchas un tema y notas que el ADN de la canción destila libertad, riesgo puro. Wolfgang Van Halen acaba de soltar exactamente ese disparo con “I Really Wanna”, el tercer adelanto de su próximo disco The End, esperado para el 24 de octubre. ¿Que Mammoth era solo un proyecto heredero del apellido Van Halen? Prepárate para tragarte esas palabras: este tema agarra el groove del funk, le mete músculo de rock moderno y, con descaro, lo suelta dentro de un estudio legendario —el 5150— mientras la cámara lo sigue como si fuese la toma final de una epopeya rockera.
Todos los instrumentos, un solo lobo al mando
Hombre orquesta en el sentido más literal, Wolfgang no ha dejado que ni un solo acompañante manche su lienzo: guitarras, bajo, batería, voces… todo pasa por sus manos. “I Really Wanna” no solo sorprende por su dirección estilística, sino también porque se siente viva, física, carnal; es sudor en la frente y emoción a flor de piel. Y sí, el vídeo fue grabado en 5150, el mismo estudio donde su padre revolucionó la guitarra. ¿Coincidencia? No lo creo, colega.
The End: más directo, menos digital y con mucho veneno
Para los que se pierden en la nostalgia: Wolfgang quiso que esta vez todo fuera mucho más real, orgánico, visceral. Nada de enlatados o retoques digitales interminables: la idea era grabar lo que sonase en su cabeza justo en el momento, sin pasar por demos de ordenador ni esas pijerías técnicas que matan la chispa. La producción, bajo el ojo de Michael “Elvis” Baskette, promete diez cortes y múltiples ediciones en vinilo coloreado, dignos de coleccionistas que han dejado atrás la obsesión por el “sonido clásico”.
Mammoth, ahora sin WVH: ¿independencia o estrategia comercial?
Ojito, que el cambio no es solo musical: por primera vez el proyecto se presenta oficialmente como Mammoth (sin el WVH). “Es lo que siempre quise”, ha dejado claro Wolfgang, mandando (con elegancia) un recado a quienes veían el grupo como una extensión del apellido. Ahora, por fin, parece que el monstruo quiere rugir por sí solo, sin necesidad de apoyarse en el linaje Van Halen, aunque la sombra del padre siga siendo gigantesca. Aplaudimos la valentía… y también la jugada de marketing, porque la independencia vende casi tanto como los solos de guitarra.
Rumores, giras y el sabor a revolución
Por si fuera poco ruido mediático, Mammoth se lanza a la carretera este otoño con una gira norteamericana donde compartirán cartel nada menos que con Myles Kennedy, otro guerrero de la melodía eléctrica. El mensaje es claro: no hay tiempo para lamentos ni homenajes, el futuro del rock se escribe aquí y ahora, a golpes de groove y con el sudor real de un músico real. Algo que, honestamente, muchos grupos ni recuerdan cómo se siente.
Escucha y mira: esto es “I Really Wanna”
¿Escapismo? ¿Evolución? ¿Puro capricho de un genio multiinstrumentista? Llámalo como quieras, pero queda claro que Wolfgang Van Halen prefiere provocar a contentar y eso, en un mundo de clones y fórmulas calcadas, es pura dinamita para el rock actual. ¿Te atreves a recurrir a tus prejuicios o vas a dejar que esta bestia los entierre?
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