¿Quién diría que el metal podría cambiar vidas para mejor? Al menos así lo cree Max Cavalera, líder indiscutible en la escena metalera. En una entrevista reciente, Max se deshizo en elogios hacia un género musical que muchos todavía ven con recelo, pero que para él representa una comunidad inclusiva y solidaria.
El metal como fuente de positividad
Bajo esa melena intrépida, Max Cavalera, fundador de Sepultura y actual líder de Soulfly, desafía la percepción negativa que aún arrastra el metal en la opinión pública. Con 55 años, sigue al frente del movimiento pesado, y en una entrevista para Prescription Punk Rock, se desquita: “El metal es lo más positivo del mundo”, sostiene, dejándose llevar por la pasión que lo caracteriza.
Lo más asombroso de su declaración es el énfasis en cómo el metal puede hacernos mejores personas. No importa el estigma que carguen algunos sobre el género; una vez te sumerges en él, se rompen barreras de racismo, sexismo y prejuicios. «Hay más camaradería, menos separación, y eso es algo especial y único», afirma Cavalera, quien realmente cree que ser parte de esta minoría musical es motivo de orgullo.
Una fraternidad global sin fronteras
Y aquí viene uno de esos momentos que te hacen sonreír: Max describe cómo, cuando aterriza en un aeropuerto, no puede evitar conectar inmediatamente con cualquier persona que lleve una camiseta de metal. “Es como un código secreto”, explica. ¿Un t-shirt de Celtic Frost? ¡Bam! Instantáneamente, hay una conexión. Aunque el tipo no reconozca a Max, a él le basta con alabar el buen gusto para las camisetas de banda.
Soulfly: En el camino y con nuevos vientos
Soulfly no ha dejado de rockear, incluso después de algún cambio en sus filas. Su más reciente álbum, «Totem», los tiene en la carretera con charlas europeas planeadas para el 2025, y su líder no está solo en esta aventura: su hijo, Igor Amadeus Cavalera, ha tomado el bajo tras la salida de Mike Leon, lo que añade un toque familiar al legado de Cavalera.
La furia y la determinación son el combustible de Soulfly, y su cruzada musical no entiende de bajas. La banda se presentará en festivales de metal en Bélgica, Suiza y Francia, llevando esa energía indomable para deleitar a sus seguidores con una puesta en escena que sigue siendo una explosión de pasión cruda.
Independientemente de los cambios de alineación que han enfrentado, la misión de Max sigue siendo clara: unir a las almas metaleras en una amalgama poderosa de emociones y ritmos frenéticos. Porque, al final del día, el metal es mucho más que ruido; es una comunidad que une y transforma, un refugio con ecos de guitarras y gritos de libertad compartidos. ¡Larga vida al metal!




