¿Quién habría apostado, allá por 2015, que algún día volveríamos a ver a Rush en directo otra vez? Tras una espera asfixiante y el vacío demoledor que dejó el adiós de Neil Peart, los gigantes canadienses del rock progresivo se sacuden el polvo y regresan al campo de batalla en 2026. Y no vienen solos: lo hacen abrazando la nostalgia, la emoción y, por supuesto, con una gran sorpresa tras la batería. ¿Listos para un homenaje que promete erizar la piel hasta a los más escépticos?
Rush resucita tras 11 años… y esta vez la historia se escribe diferente
No es una reunión cualquiera: es el rugido de dos supervivientes –Geddy Lee y Alex Lifeson– que, tras la brutal ausencia de Peart, han decidido desafiar a su propia leyenda. La gira Fifty Something arrancará el 7 de junio de 2026 en Los Ángeles, precisamente en el mítico Kia Forum, el escenario donde Rush tocó por última vez antes del gran silencio. Es casi poético, ¿no? Un círculo que se cierra, pero que a la vez vuelve a abrirse de par en par al universo del rock progresivo.
Esta mini-gira no es apta para blandos: siete ciudades seleccionadas entre Estados Unidos, Canadá y México serán testigos de noches que prometen convertirse en leyenda. Cada parada, lejos de ser un simple concierto, será un ritual: dos sets repletos de gemas, seleccionadas entre 35 piezas maestras de su repertorio. Una cita en la que cada acorde pesará como una montaña. Las entradas, ya preparadas para volar, se pondrán a la venta el 17 de octubre al mediodía, hora local. Prepara tu F5 y tus nervios: va a ser una batalla.
La batuta de Peart, en buenas manos: Anika Nilles agarra los baquetas
¿Quién podría atreverse a sentarse donde estuvo Neil? No cualquiera, eso seguro. Pues es precisamente la prodigiosa Anika Nilles –sí, la alemana que ha dejado boquiabierto hasta a Jeff Beck y que viene pisando fuerte en el Olimpo de la batería moderna– la que rompe todos los esquemas. Geddy y Alex no han buscado un clon ni un sustituto; han elegido a una artista con carácter propio, capaz de aportar una nueva visión sin mancillar el legado sagrado de Rush.
La herida de la muerte de Peart sigue bien abierta. Durante años, Lifeson aseguró estar seco por dentro, sin ganas de siquiera rozar una guitarra. Pero, ¿qué es el rock si no un motor para desafiar el desastre? Esta gira será, más que una resurrección, una declaración de amor –y de respeto– a un amigo insustituible. Nadie pretende mirar atrás con nostalgia falsa: aquí se trata de improvisar con honestidad, de dejar que la tristeza y la gloria compartan escenario.
¿Habrá invitados sorpresa?
Todo parece indicar que sí. Los rumores corren como la pólvora sobre colaboraciones inesperadas y músicos invitados. El objetivo: ensanchar el sonido, retorcerlo, para que cada noche sea diferente y no una simple fotocopia de la anterior. ¿Portnoy? ¿Alguien del underground? Cada pista nueva será noticia. Así que, atentos…
“Esto no va de reemplazos. Va de crear algo nuevo para celebrar lo que fuimos, lo que somos y lo que nunca dejaremos de ser: Rush.”
Rush en redes: emoción a flor de piel
Los fans, como era de esperar, han celebrado la noticia con una mezcla de lágrimas y júbilo. Mira este post de Instagram, puro fuego en los comentarios:
El legado sigue ardiendo… y esta vez, el fuego es para todos
Pocas bandas han sobrevivido sin perder el alma como Rush. Tras medio siglo y más de una docena de álbumes de culto, regresan para recordarnos –a gritos– por qué cambiaron para siempre la historia del rock progresivo. Habrá quien celebre, habrá quien critique, y sí, también quien diga que esto ya no es Rush sin Neil. Y tienen razón… y a la vez se equivocan. Porque la música, cuando es honesta y desafiante, nunca muere. Solo muta, evoluciona, se reinventa. Como la propia vida, como el propio Rush.
¿Te lo vas a perder?
Las oportunidades así son espeluznantemente escasas. 2026 será el año de la resurrección. El año en que el silencio se rompa con truenos. Y esta vez, los dioses del progresivo querrán verte saltar, llorar y volver a creer.




